Para construir una relación amorosa satisfactoria, sus miembros deberían gozar de una autoestima reforzada. Dar comienzo a una historia cuando no se pasa por un buen momento te puede llevar a elegir a la persona inadecuada, algo que a la larga será un foco de malestar y te restará tiempo que podrías dedicarte a ti misma y a otros vínculos más gratificantes.

Aparte de mimar el amor propio para establecer una relación saludable, hay que ser consciente de que la pareja requiere atenciones –como una comunicación de calidad en el día a día–. Comportarse de forma inadecuada puede causar mucho dolor a ambas partes e ir menoscabando la relación hasta destruirla.

Comportamientos que debes evitar

Abusar de la confianza. Es una fórmula tópica la que dice que “la confianza da asco”, pero ilustra bien el comportamiento que adquieren algunas personas que a veces tenemos en nuestro entorno más cercano. Un mal día y un comentario fuera de lugar podemos tenerlo todos, el problema es cuando los despropósitos se suman día sí, día no, y dañamos los sentimientos de las personas que más queremos. Por mucha confianza que establezca una pareja, hay que cuidar el lenguaje y cultivar la empatía.

Carecer de iniciativa. Cuando solo uno de los dos se esfuerza por organizar planes, tiene detalles con el otro y es más afectuoso, la dinámica de la relación puede volverse muy malsana, ya que la sensación es que no existe una implicación equilibrada de ambas partes. Toma la iniciativa, haz propuestas que os complazcan a los dos y sé realista: un vínculo amoroso no se sostiene a largo plazo solo porque haya amor, sino por todo lo que se comparte y disfruta.

Dejar de lado el sexo. Puede ser un bache en el camino a atravesar en las relaciones largas: la pasión va de capa caída y hay que poner cada uno de su parte para reactivarla si es que se pierde. Y es que el erotismo y la sexualidad no solo son uno de los pilares de las parejas duraderas y felices, sino que además influyen sobremanera en la autoestima y la aceptación del propio cuerpo.

Tirar de evasivas. Las discusiones pueden aparecer y la solución no pasa por dar la razón a la pareja o echar mano de evasivas. Más vale enfrentarse a una discusión larga, civilizada y en la que puedas exponer todo lo que sientes, que ir guardándote para ti el malestar hasta que, con el paso del tiempo, hagas una montaña de todo ello.

Criticar a tu pareja. Ya te avanzamos que las críticas a los demás son dañinas para la autoestima, pero además, cuando juzgas a tu pareja porque algo te ha molestado debes hacerlo con delicadeza y nunca subrayando sus defectos, ¿o es que acaso tú no tienes ninguno? Intenta, en lugar de usar un tono despectivo, hacerle ver aquello que podría mejorar.

Buscar la realización en el otro. Si te sientías incompleta y falta de autoestima antes de tener pareja, olvídate de que alguien llegue y te salve de tu alto grado de insatisfacción. No cargues sobre el otro esa losa porque no puedes responsabilizar a nadie de tu felicidad. Las relaciones influyen en nuestro bienestar, pero en nuestras manos está el cuidar de una misma y también de los vínculos que construimos.

Dejarse llevar por los celos. En la época en la que han eclosionado redes sociales como Tinder, WhatsApp o Instagram aún resulta más complejo para las personas celosas no dejarse llevar por la desconfianza. Sin embargo, estas tienen que detectar cuando se trata de un sentimiento fundado o bien cuando es algo recurrente que va haciendo mella en una misma y en la pareja. En la mayoría de casos, los celos tienen su origen en la inseguridad, hay que reconocerlos y abordarlos.

Tener demasiadas expectativas. Pasada la fase de enamoramiento en la que se idealiza al otro, vendrán otras etapas que pueden no tener la emoción –e incluso adrenalina– de los inicios pero que si sabemos llevar serán igualmente beneficiosas. Rebaja las expectativas sobre las relaciones, ya que como en la vida, tendrán momentos buenísimos, otros más neutros y quizás algunos malos.

No poner límites. Sobre la base de la confianza, habla con tu pareja acerca de qué tipo de relación queréis establecer. Si tú no sabes tolerar, por ejemplo, que los fines de semana haga solo planes con amigos –sin ti– o que algún día quede con exs que son amigas, lo mejor es que se lo digas cuanto antes para resolver la situación entre los dos y ver si hay posibilidad de llegar a un acuerdo que os satisfaga.

Obviar la vida más allá de la pareja. Hay personas que cuando tienen pareja desaparecen del mapa y descuidan la relación con sus amistades, olvidan sus intereses… Esta actitud es sinónimo de una alta necesidad de apego en la que las inquietudes personales se relegan en pos de obtener amor y atenciones ajenas. Deshazte de este tipo de comportamiento, porque sin duda perjudicará tanto a tu relación de pareja como a ti misma.