Cuando la pasión romántica se vive con toda su intensidad, tenemos la absoluta certeza de que este sentimiento amoroso durará para siempre y que nada cambiará. Pero debemos ser conscientes de que inevitablemente deberemos afrontar y superar una serie de retos a medida que la relación avanza, es lo sano, lo normal y saludable.

La psicóloga y coach Montserrat Ribot, autora de 'Amor de verdad' (Zenith), nos ayuda a diferenciar las actitudes que debemos promover para enriquecer la relación y, cuáles, deberemos evitar si no queremos terminar por destruirla. 

Comportamientos que alimentan el sentimiento amoroso en pareja

  1. Escuchar a nuestra pareja y mostrar interés por lo que dice.
  2. Tratar con amabilidad.
  3. Darle muestras de afecto y de cariño como besos, caricias y abrazos.
  4. Expresarle gratitud.
  5. Apoyarla y ayudarla cuando lo necesita.

Comportamientos que destruyen el sentimiento amoroso en pareja

  1. Criticar, regañar, culpabilizar y sermonear a nuestra pareja.
  2. Intentar cambiarla y controlarla.
  3. Castigarla, despreciarla, insultarla, humillarla o ridiculizarla.
  4. Estar a la defensiva y mostrarse ingrata.
  5. Ser insensible a sus necesidades.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que la comunicación es clave en una pareja y que poner en común inquietudes y problemas ayudarán a solventarlas. Muchas veces tendemos a pensar que algo hacia lo que no miramos, algo a lo que no se le presta atención, acabará por desaparecer pero esa es una actitud infantil y de escasa madurez emocional. Tenemos probadas muestras en nuestra vida que nos han enseñado que los problemas no se solucionan solos, en el mejor de los casos no empeoran en el peor, se hacen cada vez más graves. Sin embargo, aceptar la situación, hablar de las posibles soluciones, barajar las opciones que tenemos y poner en marcha lo que en pareja hemos decidido, eso sí soluciona problemas y, sobre todo, tener una cosa clara: a veces cuando hablamos y ponemos las cosas en común, problemas que parecían enormes en nuestra cabeza resultan ser mucho menores cuando se exponen abiertamente, y cosas que nos agobiaban hasta el extremo, acaban pasando como nimiedades.

Por último, recuerda que el responsable último y primero de tu felicidad eres tú mismo. Ninguna pareja es capaz de sobrevivir a la responsabilidad de hacer feliz al otro, esa meta solo te corresponde a ti cumplirla. Aquellas relaciones en las que ambos miembros son felices por separado son las que mejor funcionan, ya que suelen aportarse mayor felicidad y en las épocas malas se mantienen optimistas. Animar a tu pareja, quererla, comprender sus necesidades y priorizar vuestra vida común frente a determinadas situaciones es común y normal pero intentar por todos los medios hacer feliz a la otra persona, asumiendo responsabilidades, pensamientos y vivencias que no nos corresponden solo ahogan a la otra persona. Así que antes de plantearte si tu relación está mal debemos pensar "¿Yo estoy bien? ¿Me siento feliz? ¿Estoy contenta?" de esta manera podremos identificar si es nuestra relación el foco principal de infelicidad o tristeza o si, por el contrario, lo que nos preocupa son problemas en el trabajo, inseguridades propias, falta de autoestima... y podremos ponernos a ello e igual que trabajamos para que nuestra relación funcione, hacerlo para que nosotras mismas (de manera individual y luego en pareja, familia, amigos, etc.) funcionemos.