No siempre hay que correr como alma que lleva el diablo a comprar la última chuchería cosmética que llega al mercado. Hay auténticos clásicos que llevan varias décadas ayudando a las mujeres de todo el mundo a luchar contra el reloj o a sentirse más guapas o reforzar su belleza natural con algunos productos que nos llevan acompañando muchos, muchos, años.

Algunos de los productos cosméticos de los que hablaremos ya se vendían en España hace años y otros, aunque ahora sí los podemos conseguir con facilidad, en su momento eran ese ‘oscuro objeto de deseo’ que se encargaba al privilegiado amigo o amiga que podía viajar a París o a Londres  conseguirlo.

Sus formulaciones siguen siendo las originales y, en la mayoría de casos, solo han modificado levemente su química o sí han remodelado por completo sus botes y tarros para adaptarse a los nuevos gustos. Pero con todo esto, no dejan de ser las misma que ya usaban tu abuela y tu madre, esas que nada más abrir el tubo te transportan a la infancia.

Porque ¿quién no recuerda esos trucos de belleza de su madre, de su tía o de su abuela? ¿Quién no recuerda observar, sentada en el filo de la bañera o encima del sanitario, cómo esa mujer de referencia se hacía una generosa raya del ojo?

¿Quién no trasteó en el neceser de cosméticos de su progenitora mientras preguntaba “¿Y esto para qué sirve?” ante la atenta mirada de esa mujer que entonces (y ahora) lo era todo para nosotras?

Madres, abuelas, tías y amigas siempre nos han aconsejado qué cremas, maquillajes, polvos o labiales nos favorecen o qué trucos son los mejores para exprimir al máximo las características de estos productos y también nuestros puntos fuertes.

No solo de novedades vive el mundo de la belleza, la investigación y últimas tecnologías siguen avanzando pero hay clásicos que nunca nos fallarán y que por eso se han convertido casi en un mítico.

1. La lata azul
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1. La lata azul

Nivea Creme

¿Quién no recuerda la mítica lata azul con la que nuestras madres nos embadurnaban cara, manos y lo que fuera? Esta crema ya puede jactarse de ser centenaria. Su origen se remonta a 1911, cuando varios científicos logran crear el Eucerit, un emulsionante capaz de el agua y el aceite pudieran coexistir en la misma fórmula.

Las primeras latas eran ¡amarillas y art déco! El azul llega en 1925 y la tipografía de caligrafía de la palabra Creme se instala en 1959. Y poco más. Bueno, sí, los balones de playa. Seguro que tú también has tenido uno. Y son tan míticos o más que la propia crema.  

Precio: 2,50 € (150 ml)

2. Aroma asturiano
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2. Aroma asturiano

Jabón de tocador Heno de Pravia

Otro clásico con más de 110 años a sus espaldas. Y en esta ocasión, made in Spain. Que levante la mano quien no recuerde el placer de lavarse las manos con la pastilla de jabón verde con olor a heno recién cortado. O quien lo la haya guardado entre la ropa para impregnar de aroma a campiña los cajones.

El secreto de su suavidad estaba en el contenido de aceite de oliva ultrahidratante y en una fragancia muy estudiada que evocaba los campos de heno de la localidad asturiana de Pravia, cuna de Salvador Echeandía, el fundador de la firma de perfumería Gal. Su éxito fue tal que se cita en los Episodios Nacionales o en La Venganza de Don Mendo. A día de hoy se venden 40.000 unidades al día.

Precio: 2,20€. 

3. Rostro bien hidratado
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3. Rostro bien hidratado

Huile Orchidée Bleue, de Clarins

Si alguna vez has estado en el gélido invierno en París entenderás por qué a las mujeres de la ciudad del Sena les obsesiona la hidratación profunda. Para que su suave piel no sufriera con los rigores de las bajas temperaturas (ni con los del verano en sus vacaciones en la Costa Azul) Clarins lanzaba allá por 1954 este concentrado de aceites esenciales a base de orquídea azul. Por supuesto, sin conservantes sintéticos.
 

Precio: 45 €.

 

4. Aniquilar los granos
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4. Aniquilar los granos

Stop Spot, de Guerlain

Sí, a las abuelas en épocas de Napoleón III también les traían por la calle de la amargura las imperfecciones. Y se volvían locas con una crema llamada Camphora, luego rebautizada como Camphrea. Con los años aquella antigranos cambió varias veces de envase, por aquello de adaptarse a los gustos de la nueva usuaria.

Recientemente hasta la han rebautizado. Ahora se llama Stop Spot, mucho más googleable que su anterior denominación. También se ha mejorado la fórmula. Pero la esencia, directa al grano, es la misma que la de la tatarabuela. Y, sí, sigue funcionando.

Precio: 29,90 €. 

5. La antiedad de mamá
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5. La antiedad de mamá

Liftactiv Supreme, de Vichy

Las cremas con agua de Vichy aterrizaban en España en los años de la Transición y la Movida. Aunque aquí era una novedad, la marca llevaba ya más de cuarenta años ayudando a las mujeres a cuidar su piel con lo mejor de la naturaleza y los últimos avances en dermatología.

Liftactiv nace en 1997. Son solo 20 años de historia, que se dice pronto, pero fue una de las pioneras en tratar los signos de edad con la visión de un dermatólogo: atajando las arrugas profundas y mitigando la pérdida de firmeza. Fue el lifting sin jeringuillas de mamá y ahora lo será también el tuyo. 

Precio:  33,80€

6. Fragancia centenaria
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6. Fragancia centenaria

Agua de colonia Jean Marie Farina, de Roger &Gallet

Remontémonos al siglo XVIII, que se dice pronto. Exactamente a 1806, uno de los años gloriosos de Napoleón Bonaparte. Mientras él ponía patas arriba el continente poniéndose farruco con todos los países que le rodeaban, en la maison perfumista iban a lo suyo: crear fragancias eternas.

Ésta en concreto se basa en un agua medicinal muy famosa en la época, denominada ‘Aqua Mirabilis’, un bebedizo que también se aplicaba al cuerpo a base de plantas medicinales. La fórmula se refina para convertirse en el agua de colonia que hoy conocemos a base de múltiples esencias preciosas destiladas de flores del Mediterráneo, plantas aromáticas y cítricos.

Precio: 39 €

7. Los labios de Pearl Harbour
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7. Los labios de Pearl Harbour

Super Lustrous, de Revlon

No es un invento de Hollywood: las pocas miembros de las fuerzas armadas norteamericanas iban pintadas como puertas (echa un vistazo a las películas Capitán América o a Pearl Harbour para saber de qué hablamos).

Tanto es así que Revlon creó maquillaje y productos para el mismísimo Ejército de EE.UU. Los labios rojos eran vitales para mantener la moral de las tropas y mostrar optimismo en tiempos de bombardeos. Con el tiempo las fórmulas han evolucionado, también los tonos y hasta los nombres. Pero más de medio siglo después, el espíritu permanece intacto.

Precio: 6,69 €

8. El secreto de las rubias
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8. El secreto de las rubias

Champú Camomila, de Klorane

El champú que ponía a los niños más rubios era un secreto a voces entre las madres de los niños y niñas de la EGB. Fabricado con camomila cuidaba las cabelleras color trigo y aclaraba ligeramente las de tono castaño, asegurando esos reflejos tan ansiados en nuestra infancia. El champú nació hace 50 años y ahí sigue proporcionando reflejos naturales a las cabelleras de infantes y no tan niños.

Precio: 8,92 €. 

9. Directo a la cabeza
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9. Directo a la cabeza

Complex 5, de René Furterer

Uno de esos encargos que las abuelas hacían a toda aquella afortunada que viajaba a Francia era este concentrado vegetal regenerador para revitalizar el cuero cabelludo y la propia melena. Un elixir capaz de mitigar los picores del cuero cabelludo irritado (habitual en época de las abuelas en la que los productos capilares solían ser la versión suave del detergente de la ropa) y de alimentar un melenón digno de Rapunzel. Acaba de cumplir 60 años, sigue siendo un clásico de venta en farmacia y lo que te rondaré, morena.

Precio: 38,55 €

 

10. Elixir de buenas noches
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10. Elixir de buenas noches

Advanced Night Repair, de Estée Lauder

Cerramos el viaje por el pasado con uno de los primeros serums que entendió que el mejor momento para optimizar la recuperación cutánea era la noche. Así que mientras en España andábamos enardecidos con el Mundial 82 y Naranjito, los laboratorios de la mítica casa Lauder lanzaban este serum, el primero con ácido hialurónico y el primero en entender que para ralentizar el envejecimiento había que reparar los daños en el ADN.

A día de hoy nadie se acuerda de Naranjito, pero Advanced Night Repair sigue siendo uno de los antiedad más vendidos en el mundo (bien es verdad que con bastantes mejoras en su fórmula).

Precio: 113 € (50 ml)

11. 8 hours de Elizabeth Arden
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11. 8 hours de Elizabeth Arden

12. Polvos traslúcidos de Maderas de Oriente
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12. Polvos traslúcidos de Maderas de Oriente

Maderas de Oriente es una marca de siempre, no es cara y permite unos acabados perfectos tanto en su maquillaje polvo crema (que además normalmente su precio está alrededor de unos 4 euros), como en sus polvos traslúcidos perfectos para sellar tu maquillaje. Un win-win.

13. Los fabulosos meteoritos de Guerlain
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13. Los fabulosos meteoritos de Guerlain

Fruto de un savoir-faire excepcional, esta constelación de perlas de polvos multicolor con una inolvidable fragancia de violeta, es un producto de culto creado en 1987 por la casa Guerlain. "Un polímero difusor de luz que transforma la luz invisible a simple vista en un destello puro e infinito sobre la tez" o eso afirma la casa de cosmética de lujo y todas aquellas que los tienen en sus 'must' de maquillaje. 

14. Benetint de Benefit
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14. Benetint de Benefit

Creado originalmente para una bailarina exótica en la década de los setenta, benetint de Benefit ha llegado a lo más alto para convertirse en un objeto de culto y uno de los mejores productos multiusos del mundo de la cosmética y el maquillaje.

15. Concentrado de Leche Almendra LOccitane
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15. Concentrado de Leche Almendra LOccitane

Un chute de firmeza, hidratación y suavidad. La fórmula de esta crema rica y untuosa, enriquecida con aceite y leche de almendra y deliciosamente perfumada, ayuda a nutrir y suavizar la piel. Las proteínas de almendra presentes en su fórmula, contribuyen a alisarla y el complejo de extractos tensores de nuez y almendra, mantienen la elasticidad y estimulan la renovación celular.

Detrás de la deliciosa fragancia (en serio, de las más deliciosas que te vas a encontrar), yace el compromiso de L’Occitane por reintroducir el almendro en la región de Provenza. Tras las durísimas heladas de los años 50, los almendros empezaron a escasear. Los agricultores de la zona abandonaron su cultivo para introducir otros más rentables. Nadie se esperaba su retorno 50 años después, pero un pequeño grupo de productores capitaneado por los hermanos Jaubert, decidió plantar nuevos árboles en la llanura de Valensole. Comenzaron con 10 000 almendros y hoy la cifra llega a 30 000. L’Occitane tiene un compromiso a largo plazo con estos productores: compra sus almendras y aprovecha las que están rotas y son rechazadas en la alimentación pero siguen manteniendo sus beneficios cosméticos.