Todos los años nos volvemos locos con los propósitos de Año Nuevo. Incluso las personas que ya hemos trabajado la configuración de objetivos y sabemos que ni pueden ser muchos, ni demasiado ambiciosos, solemos caer en la fantasía de lograr de una vez por todas todo lo que no hemos podido conseguir hasta ahora.

¿Y qué le vamos a hacer si la energía del cambio de año nos empuja a ello? ¿Cómo podemos gestionar esas ganas irrefrenables de apuntarnos por enésima vez al gimnasio? ¿Qué herramientas tenemos para no sucumbir ante esa tentación de elaborar una lista de objetivos demasiado larga?

Pues te lo resumo: atención plena, identificación de los pensamientos y emociones, gestión del impulso, objetividad, aceptación y mucho amor, que hacer este ejercicio no siempre es fácil.

A lo largo del año pasado escribí mucho sobre objetivos, cómo lograrlos, qué hace que no los logremos, cómo debemos configurarlos, etc. Así que, aunque quería hablar de propósitos este enero, he querido cambiar un poco de aires y me he lanzado a listar doce objetivos posibles que se salen un poco del dejar de fumar, ponerte en forma y comer mejor.

Tampoco es que sean muy originales, pero tienen ciertas características en común que los hacen beneficiosos y muy fáciles de trabajar: no ocupan demasiado tiempo y son gratuitos. ¡Así que tendrás que elaborar nuevas excusas para no ir a por ellos!

¿Y por qué son doce? Porque además de elegir uno o dos para trabajarlos durante todo el año, también puedes elegir uno por mes y trabajarlos de manera aislada, incorporando cada rutina por separado. Esto tiene unas importantes ventajas que no conviene pasar por alto: nos concentramos en una sola cosa cada mes, probamos qué conecta con nosotros y qué no, y además, a final de año habremos adoptado o descartado objetivos en los que podemos no volver a detenernos. ¿Qué te parece?

¡Lo dicho! No me enrollo más y paso directamente a listar mi propuesta.

Recuerda que si te decantas por trabajar un aspecto al mes, estos son intercambiables entre ellos o sustituibles por otros que resuenen más contigo. La idea no es que pruebes estos doce objetivos porque lo he dicho yo, sino más bien que te inspires para crear tu propio ejercicio anual.

¡Vamos a ello!

1. Beber más agua.

Fácil, ¿no? ¿Para qué empezar dándolo todo con objetivos que requieren mucha preparación, si podemos empezar desde ahora mismo? Sí, ahora mismo: toma agua. Beber más agua no solo es saludable por la hidratación, sino por la cantidad de otras bebidas (refrescos, batidos, etc) que dejamos de beber a consecuencia de ello. Es lógico, cuánto más acostumbrada estés a beber agua, menos veces optarás por una Coca-Cola o un zumo para saciar tu sed.

Para adquirir el hábito de beber más agua, te puedo recomendar tener siempre una botella a la vista, un vaso lleno en el escritorio y, por supuesto, llevar agua en el bolso.

2. Muévete más.

Esto nada tiene que ver con ponerse en forma, bajar de peso o ir al gimnasio. Simplemente implica que seamos más activas. ¿Qué te parece si, una vez adoptado el hábito de mantenerte hidratada, te sumas a bajar o subir por las escaleras, o a hacer pequeños estiramientos cada hora? Parece una tontería, pero muchas de nosotras pasamos demasiado tiempo sentadas y esto puede empeorar nuestra circulación (con todo lo que ello conlleva).

Podemos comenzar a trabajar este hábito fijándonos pequeños retos, e ir poco a poco incorporando otros ejercicios. Por ejemplo, puedes tomar la decisión de bajar siempre por las escaleras o tomar una pausa a media mañana, antes del café, para estirar todo el cuerpo y dar un pequeño paseo.

3. Descansa más y mejor.

Creemos que nos faltan horas en el día, lo sé, pero quizás es que asumimos muchas más tareas de las que podemos. Adoptar el hábito de descansar más y mejor pasa por tener en cuenta a qué hora debemos levantarnos y qué hora de acostarnos sería más beneficiosa para nosotras.

El descanso es fundamental y no es mala idea que nos propongamos priorizarlo, aunque solo sea durante un mes, para comprobar qué ocurre. En mi libro, Slow Life, Guía práctica para un auténtico cambio de vida, dedico un apartado completo al descanso precisamente porque es el eterno olvidado en nuestros objetivos. No resulta productivo, no tiene resultados inmediatos y «¿quién va a priorizar el dormir cuando tenemos tantas cosas que hacer?»

Inténtalo. ¿Tan importante es eso que te falta por recoger o esa serie que quieres ver? ¿Qué tal media hora de lectura y a dormir? ¡Nadie mejor que tú sabe cómo podrías encajar más horas de sueño! Analiza la situación y ¡adelante!

4. ¿Algún mal hábito?

Cuando pensamos en abandonar viejos hábitos perjudiciales no solemos destacar por nuestra originalidad. Dejar de fumar, no comer dulces o beber menos alcohol, son objetivos que se escuchan todos los años en todas las familias. Pero, ¡vayamos un poco más allá!

¿Qué tal si pensamos en otro tipo de malos hábitos? Procrastinar, comunicarse de forma demasiado agresiva o demasiado sumisa, invertir demasiado tiempo en redes sociales, dejar todo para última hora, tomar mucho café. Hay muchísimos hábitos que podrían encajar en nuestra categoría de «malos» y podríamos elegir uno, o un par de ellos, para trabajar durante todo un mes.

5. Sal a pasear más a menudo.

Quizás esto ya lo haces, si es así ¡te admiro! Los paseos son un hábito que se me resiste. ¡Pero es tan beneficioso! Caminar no solo es una excelente actividad física, también ordena pensamientos, abre espacio a la reflexión y con ello despeja la mente. También abre un espacio a la creatividad y es un buen momento para practicar meditación o atención plena.

¿Cómo lograr incluir un hábito como este en nuestro día a día? Pues, según he podido comprobar en algunas clientes, resulta muy positivo hacerlo de forma progresiva. Primero proponiéndonos dar una pequeña vuelta de 15 minutos e ir alargando el tiempo según vayamos comprobando sus beneficios.

Personalmente he encontrado muchas dificultades en adoptarlo, pero según mi experiencia profesional, una vez superada la barrera de ponerse las zapatillas, todo va rodado.

6. Trabaja tu autoestima.

¡Qué buen propósito! ¡Y qué falta nos hace a muchas personas!

Lograr una autoestima sana no es algo que se consigue de la noche a la mañana, requiere mucho trabajo personal, en muchas ocasiones dentro de un proceso de ayuda profesional como puede ser el coaching o la terapia psicológica. Sin embargo, antes de que te excuses en que no tienes tiempo o dinero para invertir en ello, déjame decirte que puedes comenzar a trabajar tu autoestima desde hoy mismo: leyendo libros sobre ellos, poniendo el foco en tu asertividad o con ejercicios de autoconocimiento.

7. Cuida tus relaciones.

Esta idea me ha parecido una auténtica maravilla y no he querido perder la oportunidad de incluirla aquí. ¿Cómo son tus relaciones interpersonales? ¿Cómo te relaciones en cada área de tu vida? ¿Qué es importante para ti en la amistad, la familia o la pareja? ¿Te has planteado alguna vez si actúas de forma coherente en este sentido?

Una forma de trabajar este propósito podría ser analizar qué entiendes tú por una buena relación o qué hace que las relaciones sean buenas y duraderas. Tras esto puedes repasar cómo son tus relaciones y si cumplen estos requisitos.

8. Practica meditación.

La meditación, sobre todo la basada en atención plena, no requiere tiempo extra ni un lugar especial para ello. Puedes practicarla mientras conduces, cocinas, te duchas o conversas con alguien. La práctica de atención plena tiene múltiples beneficios en cuanto al estrés y el descanso, y también en lo relacionado al trabajo de desarrollo personal –échale un ojo a Cómo empezar a meditar y por qué-. [http://spiritualmood.com/como-empezar-a-meditar-y-por-que/]

9. Ríndete al silencio.

¿Te imaginas cómo sería no escuchar la radio o ver la televisión durante un mes? ¿O cómo serían tus conversaciones si te dedicases a escuchar sin responder? ¿Cómo sería una noche en pareja en el sofá, si no estuvieses viendo nada en la tele?

La práctica del silencio no resulta fácil de llevar a cabo porque requiere de saber estar con uno mismo y, la verdad, eso no siempre agrada. Pero eres la persona con la que más tiempo vas a pasar a lo largo de tu vida, ¿no te gustaría que fuera tiempo de calidad? Prueba a invertir tu tiempo libre en colorear, hacer punto de cruz o ganchillo; hacer deporte, meditar o tomar una simple infusión en silencio.

10. Concédete tu tiempo.

¿Cuántas veces a la semana quedas contigo? ¿Cuántas horas te dedicas a ti? ¿Cuánto tiempo inviertes en conocerte o, simplemente, relajarte?

Pasar tiempo con nosotras mismas es muy importante, refuerza nuestra independencia y supone un auténtico regalo para nosotras. Algunas de las ideas que puedo darte respecto de este pequeño objetivo incluyen algunos de los puntos anteriores: salir a andar, meditar, practicar el silencio y, también, tomarte tu tiempo en el baño, hacerte o que te hagan la manicura, regalarte algún masaje, etc.

11. Gestiona mejor tus recursos.

Este objetivo bien podría haber sido el primero, la verdad. Dime cuáles son tus recursos y qué haces con ellos. Cuando pienso en mí misma, siempre digo que mis recursos son mi tiempo, mi dinero y mi energía, ¿coincides conmigo? Bien, sean cuales sean, pregúntate qué haces con ellos. ¿Inviertes en ti? ¿Te formas? ¿Te cuidas? ¿Tienes la sensación de ser una parte muy importante de tu vida?

Muchas de nosotras priorizamos cualquier cosa antes que a nosotras mismas y esto daña nuestra autoestima de una forma muy silenciosa, lenta y sin que nos demos cuenta. ¡Es realmente importante que reconozcas tu valor y tu importancia para ti!

12. Aceptación como estilo de vida.

Por último, pero no por ello menos importante, tenemos a mi amada aceptación y la posibilidad de convertirla en un hábito.

Aceptar supone rendirse al presente sin luchar contra él. Esto no quiere decir que tiene que gustarnos o tenemos que estar de acuerdo con lo que está ocurriendo, simplemente lo aceptamos como parte de nuestra vida y, si queremos, activamos el modo cambio para transformar aquello que no nos guste.

Requiere un importante trabajo de atención plena y mucho trabajo personal para superar resistencias y bloqueos, ¡pero es un hábito maravilloso! Te invito a leer Acepta y trabaja, en ese orden [http://spiritualmood.com/acepta-y-trabaja-en-ese-orden/], un post donde reflexiono acerca de la necesidad de aceptar para poder trabajar en algo.

¡Y hemos terminado!

¿Te animas a probar alguno de estos objetivos?