Se le llama epidemia silenciosa porque no se suele manifestar hasta que se producen fracturas a la más mínima caída o choque. Es una enfermedad que vuelve a los huesos frágiles, porosos –tienen más aire en su interior– y aumenta el tamaño de las cavidades que los conforman. El 20 de octubre se celebra el Día Mundial de la Osteoporosis, cuyo tratamiento y prevención pasan por seguir una dieta rica en calcio y practicar ejercicio –ya en edades tempranas– para fortalecer la musculatura.

Muévete para prevenirla

La Sociedad Española de Reumatología (SER) destaca las ventajas principales del deporte para hacer frente a la osteoporosis: los huesos y articulaciones ganan movimiento y crecen más sanos, aumenta la flexibilidad y la densidad ósea, y los tendones y ligamentos se fortalecen.

Tal y como destaca la SER, los deportes más indicados para prevenirla son aquellos en los que el cuerpo carga peso y trabaja contra la gravedad. Aquí tienes algunos que te ayudarán a tener unos huesos de hierro. Y para que su práctica surta efecto, quédate esta premisa: hay que moverse 3 veces por semana durante aproximadamente 30 minutos.

Taichí. Esta disciplina milenaria de origen chino mejora la flexibilidad y el equilibrio, lo que la convierte en una garantía para prevenir las caídas. Se practica en sesiones grupales que comienzan con ejercicios simples para flexibilizar las articulaciones –estiramientos, rotaciones y posturas inspirados en las artes marciales orientales–. Al avanzar en la práctica, los ejercicios son más complejos y fluidos. Aparte de sus beneficios a nivel físico, te ayudará a reducir la ansiedad y el estrés mediante técnicas de control de la respiración y de concentración.

Aquagym. Los bailes acuáticos al ritmo de hits son un ejercicio aliado, sobre todo en edades avanzadas. Bajo el agua, el cuerpo pesa solo un 70 % respecto a su peso en la superficie. Aparte, el impacto que se produce en el deporte acuático es mínimo, lo que reduce el riesgo de lesiones y fracturas. No saber nadar no es un inconveniente para practicarlo, ya que se realiza en una piscina poco profunda. Después de un mes de chapotear en el agua, notarás los resultados: piernas y glúteos más firmes y musculados y una silueta más definida.

Caminatas. Los paseos largos y a un ritmo rápido son aptos para todas las edades, activan y tonifican toda la musculatura, aunque con especial énfasis la de piernas y brazos. Si te cansa o te aburre caminar por la ciudad, opta por circuitos en zonas verdes, como parques, o actividades en plena naturaleza, como son las excursiones con raquetas de nieve, un medio que te permitirá desplazarte por paisajes nevados con la sensación de que estás flotando.