El mindfulness, también conocido como la atención plena, es la práctica que se ha revelado como un paliativo del “pasar por la vida con el piloto automático”. Consiste en ser conscientes de nuestra existencia cotidiana, en darse cuenta y sentir las pequeñas actividades del día a día. Estos pequeños momentos de atención plena propician el regreso del bienestar interior y la calma mental.

Mindfulness para todos los días es un precioso libro que mediante consejos y ejercicios sencillos nos ayudará a recuperar esos valiosos momentos de calma mental. Un regalo antiestrés.

«El mayor impedimento para vivir es la espera, porque dependiendo del mañana se pierde el hoy» Séneca

Ejercicio 1. Respiración consciente

- Toma asiento en un lugar cómodo, silencioso e iluminado. Es preferible que la espalda esté recta y se mantenga una posición erguida para evitar sucumbir al sueño.

- Explora tus sensaciones corporales: el tacto del respaldo de la silla y el asiento, y la sensación de los pies en contacto con el suelo.

- Respira con normalidad y centra tu atención en cada uno de los movimientos de su cuerpo al respirar, especialmente en el pecho y el abdomen.

- Reduce lentamente el ritmo respiratorio.

- Inspire mientras cuenta hasta 5.

- Guarda el aliento mientras cuenta hasta 2.

- Espira mientras cuenta hasta 5.

- Percibe cómo la sensación de relajación se extiende por todo tu cuerpo.

- Recupera el ritmo normal de la respiración y observa los movimientos del pecho y el abdomen.

- Se recomienda realizar este ejercicio al menos una vez al día y durante 10 o 15

minutos.

«Respira, respira en el aire no te importe preocuparte. Déjate ir, pero no te vayas, mira alrededor y elige tu arraigo. Todo cuanto vivas y sobrevueles, las sonrisas y las lágrimas que entregues, todo lo que toques y todo lo que veas será lo que dará forma a tu vida» Pink Floyd, «Breathe»

Ejercicio 2. Ser conscientes de lo que comemos

- Coge una manzana y un cuchillo y siéntate en un lugar cómodo.

- Pela la fruta mientras respiras pausadamente, contando varios segundos entre la inspiración y la espiración.

- Trocea la fruta manteniendo el ritmo lento de la respiración.

- Lleva el primer pedazo de fruta a la boca.

- Mastica lentamente. Perciba la textura de la fruta, la resistencia de la pulpa, cómo se deshace en el paladar y el jugo que rezuma.

- Inspira y espira lentamente hasta fundir la respiración y la masticación en un solo gesto.

- Sé consciente del deslizamiento de la fruta por el esófago.

- Continúa hasta acabar la manzana. Sigue respirando lentamente, atento a la sensación de bienestar que se expande por tu cuerpo.

«La finalidad de la alimentación consciente es conocer todos y cada uno de los aspectos que definen el hambre, y para ello, familiarizarse e interiorizar todos los elementos de las intrincadas reacciones del cuerpo y la mente en relación con la comida y el proceso de comer» Susan Albers, autora del libro Mindfulness y alimentación

Ejercicio 3. Saborear un minuto con corazón y atención plena

A veces los ejercicios más sencillos se revelan como los más eficaces. Por eso te proponemos uno que podrá realizar en cualquier momento del día.

- Activa un cronómetro y déjalo correr durante un minuto exacto.

- Durante ese minuto, atiende única y exclusivamente al proceso de tu respiración, sin dejarte distraer por ningún estímulo externo.

- Si te asalta algún pensamiento, abandónalo suavemente, sin hacerte violencia, y lleva tu atención a la respiración.

- No intentes llevar la atención más allá del minuto marcado por el cronómetro. Los pequeños intervalos de presencia y respiración consciente irán haciendo su efecto, lentamente, y con el paso del tiempo integrarás este ejercicio en su rutina cotidiana con absoluta naturalidad.

«Tu visión devendrá más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón... Aquel que mira afuera, sueña. Quien mira en su interior, despierta.» Carl Gustav Jung