Cada día más personas se sienten atraídas por el yoga y es normal, actualmente encontramos posturas de yoga por todas partes. Las marcas de cereales de desayuno, por ejemplo, o de cremas anti edad utilizan habitualmente imágenes de mujeres haciendo yoga para dar un mensaje de bienestar. Además, cada vez hay más tiendas de ropa que incluyen prendas o accesorios de yoga en su catálogo.

Para las personas que practicamos yoga, sobre todo para los que lo hacemos con motivación más espiritual que física, esto tiene una doble lectura. Por un lado nos alegramos de que el yoga se esté extendiendo y haya cada día más personas que disfruten de los maravillosos beneficios que tiene su práctica y, por otro lado, lamentamos que esta filosofía o forma de vida esté siendo utilizada en el ámbito comercial, sobre todo porque están proyectando una imagen de ella que no es fiel a la realidad. ¡Pero! En cualquier caso, quién se acerca al yoga y se queda, termina por discernir qué es, qué conlleva y qué nos aleja de su camino.

En este artículo te voy a contar cómo me introduje en el yoga, te propondré tres maneras distintas de iniciarte en la práctica y te contaré brevemente algunas cosas a tener en cuenta dentro de cada una de ellas.

 

Mi historia

Hace casi cuatro años comencé a practicar yoga en casa siguiendo el ejemplo de Kino McGregor, una famosa yogini residente en Miami que ejecuta asanas tan llamativas como imposibles y que todavía a día de hoy admiro muchísimo. Mi práctica consistía en seguir sus retos o intentar practicar alguna postura que me gustase. En ese momento yo estaba muy contenta con esta forma de hacer yoga y no identifiqué ningún inconveniente así que continué algún tiempo así.

En determinado momento, y por cuestiones de salud, tuve que suspender mi práctica de yoga y demás actividades físicas durante algún tiempo, y aunque en un principio no experimenté problema alguno, nueve meses después los dolores de espalda me estaban matando. Estuve yendo al fisioterapeuta durante un mes y medio todas las semanas y finalmente me dijo «Ale, yo ya no tengo más trabajo que hacer contigo, ahora tienes dos opciones: te apuntas a pilates, yoga o alguna otra actividad que te guste o te ahorras el dinero y te lo gastas en venir aquí».

No sé si es que yo no he tenido mucha suerte, pero quedé impactada de tener delante a una profesional tan –valga la redundancia– profesional. Seguí su consejo y empecé a ir a pilates. Hay personas realmente enamoradas de pilates, pero definitivamente no hubo flechazo y cuatro meses después estaba apuntándome a clases de yoga.

Tuve la suerte de topar con una profesora magnífica, muy dulce, que me hizo ver que el yoga es mucho más que las posturas que vemos en Instagram, pero definitivamente la bujía que encendió el motor fue El libro de yoga, de Swami Vishnudevananda y que, si quieres tomar una visión amplia del yoga, te recomiendo encarecidamente que leas.

Como ves, mi acercamiento al yoga fue algo especial y todavía tendría algunos otros altibajos hasta que conocí a mi maestra actual, con la que conecté desde la primera clase, con la que comparto mi visión de lo que es el yoga y gracias a la cual puedo decir a día de hoy que soy yoguini.

 

Cómo iniciarse en el yoga

Distingo fundamentalmente tres vías para acercarse al yoga y, aunque soy claramente partidaria de conjugar las dos últimas y nunca recomendaría la primera, debo observarla como posibilidad, ¡y es que que yo misma comencé así!

 

Practica yoga en casa

Hacer yoga en casa es una forma económica de mejorar nuestro estado físico y mental, nos permite librarnos de la tiranía de los horarios y resulta genial como hábito para los viajes, las vacaciones, etc. Sin embargo, tiene unos inconvenientes difíciles de solucionar, aunque no imposibles.

  • Resulta mucho más difícil adoptar el hábito al no tener horario fijo, ni «obligación» de ir a la escuela.
  • Es muy probable que no entres en las posturas correctamente, siendo esto necesario para obtener de ellas todos los beneficios, además podrías lesionarte.
  • Es complicado avanzar o crecer como yoguini sin un maestro del que aprender, los libros y los vídeos son muy útiles, pero les falta la esencia de la relación alumno-maestro.

No obstante, seamos realistas, a veces no nos da la vida, e invertir dos horas en ir a yoga puede complicarnos el día en exceso. El trabajo, la casa y los niños terminan con nuestras reservas de tiempo y energía y, no, aunque las madres no lo puedan creer, ¡las que no tenemos hijos a veces tampoco podemos permitirnos ciertos lujos! Así que, aunque no sea la mejor opción, también tengo una buena recomendación para ti: el saludo al sol.

Recomendaciones:

  1. Hazte con una buena esterilla y unos ladrillos de corcho.
  2. Dedica 15 o 20 minutos cada día. Es mucho mejor esto que intentar hacer prácticas de una hora y que solo puedas hacerlo una vez a la semana.
  3. Pon atención a tu respiración en cada postura.
  4. Nunca, nunca, nunca te olvides de tumbarte en Savasana y observar cómo está tu cuerpo después de la práctica.

Si quieres que profundicemos en la práctica del saludo al sol solo tienes que pedirlo. Deja tu comentario más abajo o escríbeme a través de Instagram en @spiritualwoman.
 

Yoga para principiantes - Savasana

 

Busca una buena escuela

Este es el primer consejo que doy cuando alguien me pregunta algo acerca del yoga, cómo practicarlo o aprender, etc. Para mí no hay nada como encontrar un profesor con quién haya una conexión especial y acudir asiduamente a sus clases, escucharle, analizar bien sus enseñanzas y nutrirte mental y espiritualmente de todo lo que te pueda ofrecer.

La nutrición mental y espiritual que te puede aportar un profesor con el que conectes, más allá del trabajo físico del yoga, es un motivo de peso para intentar acudir a una escuela.

Recomendaciones:

1. Piensa en qué momento del día puedes encajar tus clases de yoga y busca una escuela cerca del lugar donde te encuentres. Haz varias búsquedas en Google Maps, no te limites a las palabras «clases de yoga», por ejemplo: escuela de yoga, yoga, meditación, yoga y meditación, escuela de, etc. La idea es que encuentres hasta la escuela más pequeña y novedosa, y no tengas que acudir al gimnasio de turno si no te apetece.

2. Toma siempre una clase de prueba. Para mí es muy importante que el concepto de yoga que se imparte en la escuela sea el mismo que el que tengo yo, piensa que si tú sólo quieres hacer algo de ejercicio te podrías aburrir muchísimo si tu profesor comienza a hablarte de la Madre Cósmica o, al contrario, si tu intención es crecer espiritualmente, te puedes llevar un gran chasco si las clases están orientadas únicamente al trabajo físico.

 

Adopta hábitos afines al yoga

 

Hábitos de vida de la filosofía yogui

 

Esta tercera forma de iniciarte en el yoga es complementaria de las dos anteriores, es más, podrías poner en práctica las tres y tendrías un acercamiento redondo. Se trata de probar nuevos hábitos contemplados en la filosofía yóguica y que no tienen nada que ver la parte física.

Algunas de las costumbres de los yoguis resultan un poco extrañas, pero todas tienen su porqué, te comento algunas de ellas:

  • Lávate los dientes y la lengua nada más levantarte. La boca acumula muchas toxinas, sobre todo de noche, así que la única forma de no mandarlas a nuestro organismo de nuevo es hacer una limpieza bucal completa nada más despertar.
  • Toma agua tibia con limón en ayunas. Sí, sé que esto está por todas partes y que en algunos sitios se dice que es tontería y en otros se afirma que es milagroso. Verás, ni una cosa ni la otra, no quema grasa, ni adelgaza, ni engorda la cuenta del banco, pero sí ayuda a limpiar el organismo y mejora las digestiones.
  • No bebas agua fría durante las comidas y come más vegetales y frutas. Lo primero es una cuestión de ayudar a tu estómago a hacer la digestión y lo segundo es más de acuerdo con ahimsa. No todos los yoguis son vegetarianos, pero no está de más que contemples la posibilidad de ser un poquito más veggie.
  • Practica la consciencia y la aceptación en todos los ámbitos de tu vida. Bueno, ¡soy @spiritualwoman! No podía perder la oportunidad de invitarte a darle un plus de espiritualidad a tu vida, ya no sólo como forma de autocoaching, sino como forma de integrar el yoga en tu día a día.

¡Pásate por mi artículo «Filosofía yogui para la vida cotidiana» si quieres saber más formas sencillas de adoptar hábitos yóguicos sin pisar una esterilla!