El libro Lo que Freud le diría a Spielberg es un paseo por la conducta humana desde la oscuridad de la sala cinematográfica. Para realizar este recorrido, el autor, Samer Soufi, ha seleccionado 47 películas que ilustran diferentes aspectos del comportamiento humano.

Os seleccionamos 3:

La vida es bella
"Recetas para mantener el control"



El protagonista, Guido Orefice cambia la perspectiva mental de las cosas y al hacerlo cambió también su respuesta biológica. Utilizó las palabras y la risa para adoptar una perspectiva humorística que les ayudasen a sobrellevar las situaciones de estrés a las que se enfrentaban. Al hacerlo, se relajó y quitó importancia a las cosas. Como dijo Charles Chaplin: «La vida es una tragedia en primer plano, pero es una comedia en el plano general».


El Rey León
"Los mecanismos invisibles de la lucha del poder"


Conocéis la historia, ¿verdad? El león Scar mata a su hermano Mufasa para hacerse con el trono. Tras asesinarlo, Scar culpa de su muerte a Simba, el hijo de Mufasa, por lo que este se ve obligado a huir a la selva. Años después Simba, ya adulto, regresa al reino, donde Scar había ocupado el trono, conduciéndolo a la decadencia y el declive. Simba lucha contra Scar y, con la ayuda de las hienas, que esta vez se vuelven contra el tirano, consigue vencer a Scar y convertirse en el nuevo rey.
La historia del rey león y las disputas de poder que refiere, son una buena oportunidad para reflexionar sobre el fenómeno de las jerarquías sociales y las luchas por alcanzar las posiciones de poder en las mismas.
Como dijo Vince Lombardi: «El éxito es como cualquier otra cosa valiosa. Tiene un precio. Tienes que pagar el precio de ganar y tienes que pagar el precio de alcanzar el punto en que la victoria es posible. Y lo más importante, tienes que pagar el precio de permanecer allí».


Juana la Loca
"La neurociencia del amor apasionado"


Juana la Loca es una película basada en la relación histórica que tuvo lugar entre Juana I de Castilla y Felipe de Austria, y nos servirá para reflexionar sobre ciertos aspectos no tan conocidos del amor y los celos.
La pasión idílica amorosa de Juana y Felipe no duró para siempre, como no dura nunca eternamente ningún otro amor. Su pasión acabó por decrecer, como inevitablemente decrece cualquier otra pasión amorosa. Y es que el amor tiene siempre fecha de caducidad. A medida que pasan los meses después del enamoramiento, el cerebro va desarrollando una creciente capacidad de resistencia frente a los altos niveles de las drogas naturales que lo habían inundado, y eso hace que los sentimientos de excitación, recompensa y vinculación vayan decreciendo.
Sin embargo, cuando se produce el desamor, todas estas sustancias excitantes se desvanecen súbitamente, y solo queda el bajo nivel de serotonina que puede fácilmente precipitar una situación de angustia y depresión.
Aprendamos las lecciones que nos dejó Juana la Loca, y recordemos este aforismo del siempre ingenioso Woody Allen: «El sexo aplaca las tensiones. El amor las provoca».


En Objetivo Bienestar nos gusta mucho el cine.