La respiración armónica que acompaña a todos los movimientos relaja la musculatura, pero a la vez frena los pensamientos en cascada que te preocupan y te distraen. También es una disciplina de fieles seguidores porque combina múltiples beneficios físicos y emocionales: a medida que haces mejor cada postura, tu cuerpo se tonifica, gana flexibilidad y consigue llegar donde no pensabas que fuera posible.

Con el yoga adviertes, a través del cuerpo, que es posible mantener la calma en la mayoría de situaciones, y que conseguir aquello que te propones no es tan difícil. Para que notes los beneficios del yoga y el estrés no te sobrepase, te animamos a probar estas tres posturas o asanas –su nombre en sánscrito–. Antes de practicarlas, recuerda siempre que debes controlar la respiración durante toda la práctica, inspirando y espirando por la nariz.

Uttanasana o postura de la pinza

Uttanasana o postura de la pinza

Esta postura busca relajar toda la musculatura y rebajar los estados nerviosos. De pie, con las piernas juntas, haz una gran inhalación y eleva los brazos desde los costados hasta encima de la cabeza. Exhala e inclínate hacia adelante, manteniendo la espalda y las piernas rectas, hasta que tus manos toquen el costado de tus pies. Para avanzar en la postura, intenta meter la cabeza entre tus rodillas. Recuerda ir respirando de forma pausada durante el ejercicio, ya que te ayudará a estirar el cuerpo y ganar flexibilidad. Si estás muy tensionada, flexiona las rodillas ligeramente. Mantén la postura durante 30 segundos. Para finalizar, vuelve a la posición inicial lentamente, recolocando tus vértebras una a una. 

Janu Sirsasana o postura del sauce

Janu Sirsasana o postura del sauce

Se conoce también como postura de la frente a la rodilla, y es una de las mejores para evaluar cómo evolucionas en tu práctica de yoga, ya que desarrolla mucho habilidades como la flexibilidad o la paciencia. Comienza sentándote en la esterilla y estirando bien las piernas hacia el frente. Dobla la pierna derecha hasta que la planta del pie toque la cara interna del muslo izquierdo. Realiza una gran inhalación elevando los brazos por encima de la cabeza. Une las palmas de las manos e inclina todo el cuerpo hacia delante buscando tu pie izquierdo. Debes alargar toda la espalda, buscando extensión y evitando encogerte. Mantén la posición durante 30 segundos, respirando de forma pausada e intentando profundizar en la postura. 

Savasana o postura del cadáver

Savasana o postura del cadáver

Es una de los mejores momentos de cualquier sesión de yoga: una postura de relajación que te permite notar todos los beneficios de la práctica, como más calma y menos tensión muscular. Aunque puede parecer sencilla, debes saber algunos trucos para realizarla correctamente. Túmbate en la esterilla boca arriba con las piernas estiradas, ligeramente separadas y rotando los pies hacia afuera. Separa los brazos del cuerpo y coloca las palmas de las manos hacia arriba. Mantén la cabeza centrada, relaja el cuello y baja ligeramente la barbilla. Respira profundamente y ve repasando, poco a poco, las sensaciones en cada parte de tu cuerpo. Mantén la postura durante 30 segundos. 

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Si te estás iniciando en la práctica de yoga, te aconsejamos estas 3 posturas sencillas que puedes hacer sin levantarte de la cama y que te ayudarán a afrontar el día con energía. 

 

Recuerda que el yoga no es solo hacer posturas: aplicar la filosofía yogui puede mejorar tu vida enormemente