1. Técnica de relajación progresiva de Jacobson
Esta clásica práctica vincula directamente la ansiedad con la tensión muscular y su objetivo es disminuir esta tensión. Para llevarla a cabo, túmbate en una habitación amplia y tranquila. A continuación, sigue este orden: brazos, piernas, tronco y cuello. La contracción y relación es el método que sigue este conjunto de ejercicios. Si padeces alguna descompensación relativa a tu presión sanguínea, evita hacerlo.

2. Relajación profunda con Yoga Nidra
Con esta práctica, adquirirás lo que se conoce como "sueño consciente". La postura para practicar este tipo de yoga es tumbarse boca arriba sobre una esterilla o colchón delgado. Con los brazos separados, las palmas de la mano hacia arriba y las piernas un poco separadas. Puedes colocar cojines bajo la cabeza, la zona lumbar y los pies. La rutina se puede seguir con un profesional o bien a través de aplicaciones como la de experta Elizabeth Papadakis.

3. Relajación autógena
Es efectiva para tratar trastornos del sueño y durante etapas en las que estemos especialmente nerviosos. Se basa en un seguido de frases que transmiten sensaciones de peso y calor; de este modo, los latidos del corazón se regulan y nos podemos concentrar mejor en nuestra propia respiración. Es una práctica que se puede llevar a cabo en grupo, cada persona puede tenderse boca arriba, con los brazos y las piernas ligeramente apartadas del cuerpo.

Algunas de las frases que suelen repetirse son "El brazo derecho es muy pensado" (unas seis veces); "Estoy muy tranquilo/a" (una vez); "El brazo derecho está muy caliente" (otras seis veces)". La frase "estoy muy tranquilo" hará de puente antes de las series de seis, con otras frases como "El pulso es tranquilo y regular".


Aprende también a relajarte con la respiración abdominal.