1. Porque no utilizan productos químicos
Cuando se analiza la composición nutricional de los alimentos (tanto animales como vegetales) además de lo esperado (hidratos de carbono, grasas, proteínas, minerales y vitaminas) encontramos una serie de sustancias no nutritivas que pueden ser positivas o no para nuestra salud. En el caso de los vegetales encontramos los fitoquímicos, ?sustancias como los antioxidantes? que mejoran nuestra salud a diferentes niveles: nos previenen de muchos tipos de cáncer, fortifican nuestro sistema inmunológico? Pero también encontramos sustancias que de forma natural no estarían ni en los vegetales ni en los animales: insecticidas, plaguicidas, antibióticos, hormonas y otros aditivos que deberíamos evitar. Su uso es seguro para el ser humano, existen en todos los países organismos encargados de su control, pero hoy tenemos alternativas porque los alimentos ecológicos se consiguen sin añadir ningún producto químico extra. Para controlar las plagas y enfermedades se recurre a la prevención y si se requiere tratamiento las primeras opciones serán el uso de productos naturales o la lucha biológica.

2. Porque ayudan al desarrollo económico de los pequeños agricultores y ganaderos
Hasta que un litro de leche tradicional llega a tu nevera hay decenas de intermediarios. Son empresas que obtienen su beneficio al comerciar con los alimentos desde que se producen hasta que llegan a nuestras casas. En cambio los alimentos ecológicos promueven la economía y el bienestar de los pequeños agricultores y ganaderos, haciendo posible una forma de vida casi extinta. ¿Cómo? La fruta ecológica la vende el propio agricultor, los huevos orgánicos los pone a la venta el criador de gallinas? Al no tener que rendir cuentas ante transportistas y almacenes, el beneficio que obtienen es mayor y eso facilita que su actividad pueda continuar.

3. Porque están más buenos
Aunque en muchas ocasiones su aspecto no sea tan bonito (puede que la fruta ecológica no brille tanto, ni su piel sea tan uniforme) la mayoría de alimentos ecológicos gustan más porque están más ricos: las manzanas bio son mucho más crujientes, los huevos orgánicos saben mejor, los tomates bio saben siempre a tomate y la leche ecológica suele tener un sabor que es más agradable en boca. Estudios realizados con catadores a los que se les proporcionó probar alimentos ecológicos y alimentos de producción convencional (desde huevos a naranjas), prefirieron, sin saberlo, los de procedencia ecológica: por su intensidad de sabor, su textura y su sensación en la boca al masticarlos. El sabor también viene dado por el proceso de plantación, crecimiento y maduración que se realiza en el momento más adecuado para cada producto, y así podemos dar la bienvenida a las frutas y verduras de temporada. 

Si quieres más motivos para dar el salto, los encontrarás en el número de mayo de la revista Objetivo Bienestar y ¡empieza a llenar tu cesta de la compra con productos ecológicos!