La menopausia se mira con malos ojos. A priori, parece que a las mujeres nos inquieta pasar por este período. Pero más allá de mitos y de expresiones poco afortunadas del tipo “estás menopáusica”, esta es una etapa normal en la vida de la mujer. Y en la mayoría de casos no afecta a la calidad de vida. De hecho, sólo el 20 % de las mujeres sufren síntomas severos, según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM).

Cuándo llega

Los ovarios envejecen con el paso del tiempo y pierden su función reproductora y hormonal. De ahí que el cuerpo experimente cambios. Según informa Salud de la Mujer Dexeus, esto se puede producir de forma precoz antes de los 45 años– o tardía –después de los 55 años–. La transición del estado fértil al no reproductor se llama climaterio y se divide en 3 fases: perimenopausia (antes de que desaparezca la regla hay alteraciones en el ciclo y otros síntomas), menopausia (acaba definitivamente la menstruación) y posmenopausia (se dan pequeños trastornos por la pérdida de estrógenos y progesterona, las hormonas femeninas).

3 síntomas habituales

Estos son 3 de los síntomas de la menopausia de aviso frecuentes que señala la AEEM.

1. Desajustes en la menstruación

Las reglas son abundantes, duran más tiempo, hay retrasos o se producen cambios en el flujo. Lo mejor es acudir al ginecólogo para detectar por qué se dan estas alteraciones y descartar que tengan que ver con una patología.

2. Sofocos y nerviosismo

Calores repentinos que se extienden por la cara, el cuello y el tórax, y que pueden ir acompañados de sudoración y palpitaciones: son los conocidos

sofocos. Y se pueden tratar con facilidad. Mejorar la calidad del sueño es sico para evitarlos –están ligados al insomnio–, así como cuidar la alimentación, no fumar ni beber alcohol y no exponerse a cambios bruscos de temperatura.

3. Cambios en el físico

Suele aumentar la grasa corporal a causa de los cambios metabólicos. Algunas mujeres suben de peso, mientras que en otras la grasa se distribuye en partes del cuerpo donde antes no se acumulaba. Esta situación se puede revertir con ejercicio a diario y una dieta rica en frutas y verduras