A veces es inevitable, nos inunda una sensación de malestar que nos impide avanzar en armonía. Todos podemos en un momento u otro caer en este estado, es una realidad, pero lo importante es conocer los recursos que nos pueden ayudar a superar las malas sensaciones.

La psicóloga Ciara Molina, creadora del proyecto Psicóloga Emocional, apunta 3 trucos que debemos aprender para evitar sentirnos mal:
 

1. Hacerse afirmaciones positivas a diario


Las afirmaciones positivas nos ayudarán a lograr modificar el pensamiento a través del uso del lenguaje. Se trata de formular, de forma deliberada, frases positivas en relación a tu vida. Deben pronunciarse en voz alta o escribirlas para que de este modo las hagamos más conscientes. Debemos creer lo que decimos, no sólo quedarse con las palabras. Visualizarnos en aquello que queremos para nuestra vida. "Me quiero", "me valoro", "soy capaz"? No importa en el momento del día que las digamos, cualquier instante es el idóneo cuando de trabajar el pensamiento se trata.

 

2. Bloqueando pensamientos negativos


Consiste en un ejercicio neurológico que consigue parar los pensamientos negativos, aliviando así la tensión emocional asociada. Piensa en algo que te produzca ansiedad o tristeza. Cuando la emoción empiece a manifestarse en ti, sin mover la cabeza trata de mirar hacia arriba a la izquierda, como si alzases la vista. ¿Qué ha sucedido? Lo más probable es que los pensamientos negativos hayan desaparecido. El simple movimiento ocular ha favorecido el cambio emocional, liberando de este modo la ansiedad. Sencillo, ¿no?



3. Respiración consciente


Respirar no es algo que hagamos de manera consciente, normalmente divagamos entre el pensamiento, la emoción y la conducta sin percatarnos que respiramos. Sin embargo, prestar atención al proceso de inhalación y exhalación durante unos 10 minutos, ayuda a reducir el ritmo cardíaco y por tanto favorece la relajación.

Se puede hacer sentados en el suelo en postura de meditación, es decir, con el torso erguido y las piernas entrecruzadas, o bien sentados en una silla, sin apoyar la espalda en el respaldo y con los pies plantados en el suelo. Tómate un momento para identificar las sensaciones que produce la respiración en tu cuerpo, cierra los ojos para que la percepción sea aún mayor.

La manera más fácil para hacerlo es concentrar la atención en la nariz. Fija un punto concreto de atención entre los orificios nasales y el labio superior. Se trata de desviar nuestra atención hacia esa zona durante toda la práctica, fijándonos en las veces que inhalamos y exhalamos. Si te das cuenta, cuando fijas la atención de una forma tan consciente, tu mente automáticamente bloquea cualquier otro tipo de pensamiento, lo cual resulta muy útil cuando queremos que los pensamientos negativos no dominen nuestra vida.
 

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