Cuando fumamos, nuestro metabolismo está más acelerado, y por lo tanto, es más fácil no engordar. Por el contrario, la explicación de que dejar de fumar engorda la encontramos en que cuando abandonamos el tabaco, nuestro metabolismo se vuelve más lento. A esto, además, se suma el hecho de que al dejar de fumar aumenta nuestra ansiedad, por lo que, a falta de nicotina, tenemos más hambre (y en consecuencia, comemos y comemos mal).

¿Y qué podemos hacer para acabar con la afirmación de que dejar de fumar engorda? Aquí algunos trucos que te ayudarán a dejar de fumar sin engordar.

1. Vence tu ansiedad contando hasta 10: si estás en el proceso de dejar de fumar y de pronto sientes unas ganas de terribles de encenderte un cigarrillo, cuenta hasta diez antes de hacerlo. Seguramente no te encenderás ese cigarro, pero es muy posible que acabes atracando tu nevera. Antes de lanzarte a cualquier producto para vencer esa ansiedad, cuenta de nuevo hasta diez. ¿A que el hambre o las ganas de fumar no eran para tanto?

2. Bebe mucho líquido: para evitar las consecuencias de que dejar de fumar engorda hay que beber, lo que produce una sensación de saciedad. Además, introducir líquido caliente en nuestro cuerpo nos ayuda a relajarnos, justo lo que necesitamos para contrarrestar la ansiedad de dejar de fumar.

3. Come sano: por un tiempo es mejor reducir la cantidad de proteína en nuestra dieta: carne, leche, huevos? porque son alimentos que 'alteran' nuestro organismo. Centra tu dieta en cereales y verduras, elige sobre todo las que tengan un sabor más dulce, como la calabaza, zanahoria, col? porque nuestro cuerpo está en un estado de ansiedad, y en ese estado la demanda siempre es de azúcar.