1. Tu galería fotográfica.
La sensación de hacer fotos para luego guardarlas se ha acabado. Elige las que más te gusten y presume de ellas en tus paredes. Haz una composición o directamente cuelga los marcos en la pared. Combina fotos con mensajes sobre pizarras y atrévete con marcos de todos los estilos y tamaños diversos para aportar dinamismo. O también elige sin marco o con paspartús, alineadas o no. Eso va a tu gusto. Proponte, cada cierto tiempo, cambiar las fotos. Juega a los contrastes entre la pared y los marcos para que tu galería destaque más: sobre una pared blanca, las maderas de cualquier tonalidad, resaltarán, e incluso marcos de diferentes colores le darán un toque fresco, ahora que llega el buen tiempo. Sobre una oscura, el blanco y materiales claros decapados son perfectos.

2. Invéntate nuevos lienzos.
Si te queda algún resto de rollo de papel conviértelo en un lienzo. Adquiere un marco discreto porque de lo que se trata es de resaltar el diseño del papel y es recomendable añadirle un cristal para proteger el papel. Lo mejor de todo es que tú decides el tamaño y la composición. Procura que los tonos del papel se combinen con los de los tejidos para crear armonía cromática. Y recuerda: los oscuros, para estancias con mucha luz, y los claros para espacios pequeños.

3. Presume de un cuadro vivo.
¿Se te había ocurrido alguna vez tener un cuadro vivo colgado de una pared? "Además de crear un espacio diferente y naturalizado, mejora la sensación de bienestar", comenta Daniel Guzman, gerente de Verdtical. De fácil instalación y completamente autónomo (tiene un depósito de agua en la parte superior que se rellena puntualmente), "este cuadro es como tener una obra de arte que te permite enseñar, disfrutar y cuidar de tus plantas". Sirve tanto para decorar interiores como exteriores, teniendo en cuenta el tipo de planta para cada lugar, la incidencia del sol, etc. La instalación, de 1m2 de cuadro vivo, produce el oxígeno de una persona al año.

4. Hazlo tú misma (DIY).
Si eres una persona manitas, busca un material que te guste y reutilízalo para decorar. En el mercado hay infinidad de materiales que se pueden reciclar, como los listones de madera que, una vez tratados, puedes cortarlos, pintarlos ydisponerlos con una finalidad decorativa. Pero si tienes imaginación, también puedes hacer que a la vez, tengan una función, como este recibidor de la imagen.

Ya tienes tus paredes decoradas a tu gusto, anímate a crear tu propio espacio chill out.