1. Dieta saludable
Hay que cuidar la alimentación. Esto incluye reducir la sal a menos de 5 gramos por día (en España se toma casi el doble), comer cinco porciones de fruta y verdura diarias, reducir la ingesta total de grasas, en especial las saturadas, y evitar el alcohol. Las dietas pobres en calcio, sodio y magnesio no nos favorecen.

2. ¡En marcha!
Hay que practicar ejercicio de forma regular, sobre todo para prevenirla en jóvenes y niños. Se aconseja realizar un mínimo de 30 minutos diarios. Esto también nos ayudará con el peso ya que se ha demostrado que cinco kilos menos equivalen a una reducción de la presión sistólica de entre 2 y 10 puntos.

3. Adiós al humo
Dejar de fumar es una de las mejores decisiones que podemos tomar, cierto. Según la Fundación Española del Corazón, dejar de fumar tiene más beneficios para la hipertensión que cualquier medicamento. Otra medida, fumemos o no, es evitar la exposición al humo. Como pasivos lo sufrimos igual.

4. Fuera estrés
Gestionarlo, por ejemplo, mediante la meditación o la práctica de ejercicio y terapias, y fomentar las relaciones sociales son otros de los consejos de la OMS para prevenir la hipertensión. Es ideal una actitud positiva para nuestro crecimiento personal y no dejarse vencer por los obstáculos diarios.