1. Las semillas de lino proceden de las plantas de la familia de las linazas. Su principal contenido nutricional son las grasas insaturadas. En concreto, cuenta con ácidos grasos omega 3, 6 y 9, así como ácido linoleico y linolénico. Todos estos ellos son fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo, y los omega 3 en concreto, controlan el colesterol y previenen enfermedades como las cardiovasculares, diabetes o hipertensión.

2. Otro de los componentes saludables de este alimento es el lignano. Se trata de un fitoestrógeno que está siendo estudiado para la prevención de algunos tipos de cáncer como el de mama. Al igual que la soja, los estudios realizados también sugieren que puede aliviar algunos de los síntomas de la menopausia como los sofocos.

3. También son una excelente fuente de fibra, por lo que si se incluyen en una dieta equilibrada ayudan a mejorar el tránsito intestinal, combatir el estreñimiento e incluso pueden ayudar en una dieta para perder peso. Ahora bien, si se padece colon irritable es mejor no abusar de ellos ya que podrían agravar el problema.

4. Otra de las propiedades de estas semillas es que pueden utilizarse para aderezar diversos platos de cocina sana. Por ejemplo, son un complemento perfecto para ensaladas, arroces, yogures. Se recomienda una cucharada al día y siempre cruda ya que se deshace a altas temperaturas. También se pueden moler y utilizarlas en repostería para hacer galletas o añadirlas a los bizcochos.