1. La dependencia emocional se produce cuando una persona es incapaz de encontrar la armonía, la felicidad o la estabilidad sin que los demás aprueben constantemente sus conductas. Se trata de un problema serio porque no es uno mismo quién tiene el control de sus emociones, sino los otros. Una persona emocionalmente dependiente corre más riesgos de sufrir abusos.

2. Se desconoce la causa exacta que provoca la dependencia emocional pero se sospecha que están involucradas causas genéticas y de desarrollo. Tener un concepto negativo de uno mismo o baja autoestima pueden propiciar estas conductas de dependencia emocional. Aunque un hecho traumático en la vida puede desencadenarlo, suele aparecer por una infancia sobreprotegida o por unos padres muy autoritarios. Ambos casos pueden convertir al chico en una persona que viva para satisfacer a los demás.

3. Ser una persona con dependencia emocional puede sabotear un proyecto de vida satisfactorio. Estas personas son incapaces de tomar decisiones sin la aprobación de otros. Incluso las más sencillas como qué ropa ponerse hasta otras que puedan afectar a su futuro como qué carrera elegir o si tener hijos o no.

4. La hipersensibilidad a la crítica es otra de las características de los dependientes emocionales. Su pesimismo o falta de confianza hace que salten cuando alguien menciona algún defecto, desaprueba una conducta, tienen una opinión diferente o la pareja no está pendiente de ellos.

5. Precisamente, la dependencia emocional en la pareja es peligrosa. La persona dependiente siente que no puede hacer nada sin el otro. Se sienten devastados si les dejan y son más susceptibles de sentir celos infundados y exagerados que pueden poner en riesgo la estabilidad familiar.

Descubre el artículo de Silvia Congost sobre independencia emocional en el número de marzo de la revista Objetivo Bienestar. Suscríbete aquí.