Cuando nacemos, por instinto, todos perseguimos ser felices, de hecho nuestros genes nos predisponen a ello. Sin embargo a lo largo de la vida nos encontramos con personas o situaciones que atentan contra ese entusiasmo vital, estas ganas de vivir alegremente. Para ello, es importante fortalecer aspectos clave de nuestra personalidad para protegernos y mantener la felicidad por encima de todo. El doctor Luis Rojas Marcos ha publicado el libro Secretos de la felicidad y nos desvela cuáles son estos protectores de la felicidad:

1. La autoestima
Son muchos los estudios que establecen una conexión entre la autoestima saludable y la satisfacción con la vida en general. Concretamente, las personas que reconocen sus cualidades propias también tienden a sentirse valoradas por los demás. Una autoestima saludable ayuda también a vencer los desafíos, estimula la confianza en uno mismo, la fuerza de voluntad y la esperanza. La valoración que hacemos de nosotros mismos moldea nuestras aspiraciones laborales y nuestras relaciones personales. Aceptarte, querete y conocer tus miedos son mecanismos para mejorar tu autoestima. 

2. Hablar, narrar y compartir
Hablar protege nuestra felicidad. Las palabras son fundamentales para conectarnos con el mundo que nos rodea y forjar nuestras relaciones. Comunicarnos es bueno para la salud mental y física y encontrar personas afines con las que charlar es siempre gratificante y liberador. Incluso cuando lo que necesitamos comunicar son preocupaciones, inquietudes o recibir solidaridad. Hablar y compartir con otros lo que pensamos y sentimos es muy reconfortante en un mundo tan dinámico como el nuestro.

3. Perdonar y pasar página
La realidad es que la memoria es selectiva y evoca más fácilmente las alegrías que las penas, los éxitos que los fracasos. Esta memoria selectiva es un gran aliado a la hora de distanciarnos de los daños, olvidar y perdonar. Sin una dosis de olvido, el perdón es muy difícil. Ser capaz de perdonar es una cualidad muy útil para vivir y ser feliz, especialmente a la hora de resolver conflictos de la convivencia, las decepciones cotidianas y las traiciones en las relaciones con los demás. Perdonar nos ayuda a reponernos y seguir adelante, pero numerosos estudios demuestran que pasar página también es bueno para la salud: beneficia al corazón, a la presión arterial, al sistema inmunológico y ala tensión nerviosa.

4. Adaptación a los cambios
La base fundamental de la adaptación es la flexibilidad, gracias a ella nos vamos acostumbrando poco a poco a los cambios de nuestro cuerpo y nuestro medio. Con el paso del tiempo nos habituamos al dolor o al placer, sobre todo al placer. Ya sea ante contratiempos momentáneos o cambios significativos que transforman nuestro estilo de vida para siempre. Para mantener la vitalidad y el entusiasmo no tenemos más remedio que vivir con las alas de la adaptación, pues todo se halla en constante transformación y movimiento.

5. Practicar el sentido del humor
Aunque no lo parezca, el sentido del humor es algo muy serio. Tomarnos las cosas con humor nos ayuda a reconocer sin angustiarnos las incoherencias de la vida y supone una defensa muy eficaz a la hora de compartir las cosas que nos preocupan. Aunque, a priori, las adversidades no parezcan el terreno ideal para emplear el sentido del humor, la realidad es que las personas que gozan de la capacidad de explicar los malos momentos en un contexto jocoso lo toleran mejor. La gran virtud del humor es que mejora nuestra memoria, nos alegra la vida y, de paso, también la alarga.