Conservar el bronceado es un trabajo a medio plazo, por lo que, una vez alcanzado, es difícil que la piel esté preparada para conservarlo. Se trata de una carrera de fondo, y hay que estar listos incluso antes de acercarse a la tumbona:

- Exfolia la piel: si la piel morena está compuesta por pieles muertas o envejecidas, es posible que con los baños y la toalla desaparezca rápidamente. Prueba un exfoliante comercial o mezclando sal con aceites esenciales o aceite de oliva.

- Protégete: no sólo para evitar los efectos dañinos de los rayos UV sino porque el moreno conseguido cuando te quemas dura mucho menos.

- Hidrátate por dentro: Bebe toda el agua posible, porque ayuda a que las células vivan más tiempo. El melón y el pepino, por su contenido en agua, son buenos aliados.

- Hidrátate también por fuera: No dejes de aplicarte crema hidratante cada día, especialmente en la cara, donde el moreno se va más rápidamente.

- Haz trampa: utiliza un after sun con color para prolongar el color del bronceado y, cuando finalmente este desaparezca, apuesta por los autobronceadores para conservar ese deseado tono.