La chía es una planta que se cultiva esencialmente en Méjico, Guatemala y Bolivia. De ella, se consumen especialmente sus semillas, un alimento que ya utilizaban las civilizaciones azteca y maya y que hoy se ha recuperado al constatar sus muchas propiedades. De hecho, la semilla de chía está considerada como un 'superalimento' por los muchos beneficios que proporciona. Pero, ¿qué la hace tan especial?

1. Para empezar, se trata de un alimento muy rico en fibra hidrosoluble. Esa particularidad hace que las semillas de chía sean muy saciantes, por lo que pueden ser una buena ayuda si queremos controlar nuestro peso.

2. Además, su alto aporte en fibra facilita también el tránsito intestinal. Por si fuera poco, las semillas de chía son muy ricas en ácidos grasos omega-3 y omega-6 y aportan a nuestro organismo calcio, hierro, magnesio, antioxidantes, proteínas y vitamina B.

3. Por su capacidad para retener el agua ?lo que les confiere un alto poder hidratante- y por su importante aporte energético muchos deportistas las toman antes de realizar ejercicio.

4. Una de las maneras más comunes de tomarla es añadiendo las semillas a un vaso de zumo o incluso de agua. En contacto con el líquido la fibra de las semillas de chía se disuelve dando lugar, si la dejamos reposar entre 15 o 20 minutos, a una gelatina de sabor muy suave. Precisamente, el hecho que su sabor sea casi imperceptible, hace que podamos usarlas en casi cualquier plato pues no alterará el resultado.

5. Así, pueden añadirse a ensaladas, yogures, salsas, sopas, cremas? o utilizarse como uno de los ingredientes de los panes de semilla. Eso sí, a pesar de sus muchas propiedades beneficiosas, si sufrimos de alguna enfermedad crónica siempre es aconsejable consultar al médico antes de incorporarlas a nuestra dieta.