Quien tiene un amigo tiene un tesoro, dice el refrán. Y quién tiene un perro tiene no sólo a un tesoro, sino también a un maestro capaz de enseñarle con su ejemplo a disfrutar de la vida. Estas son cinco de las cosas que podemos aprender de nuestras mascotas favoritas:

1. Amor incondicional. Los perros no saben de rencor y si los tratamos con cariño y respeto no tendrán en cuenta los pequeños olvidos y errores que a menudo pueden crear grandes discusiones entre humanos. Para ellos el amor está por encima de eso.

2. Disfrutar del momento. Del rayo de luz que entra por la ventana proporcionando un poco de calor, de una rica comida, de beber cuando tenemos sed, de poder salir a pasear o de poder jugar con cualquier cosa. Los perros viven en el instante, algo que a nosotros nos cuesta muchas veces y que es sin duda una de las claves de la felicidad.

3. A mantenernos en forma. Para los perros no hay mejor plan que un largo paseo, a ser posible con tiempo y espacio para correr, saltar y utilizar toda su energía. Con ello consiguen no sólo estar en forma sino también sentirse relajados y contentos. Algo de lo que también podemos tomar ejemplo.

4. A ser leales. La fidelidad es sin duda una de las grandes cualidades de los perros de las que podemos aprender. Su lealtad les lleva a realizar auténticas proezas por los que aman.

5. A ser espontáneos. Aunque no está mal reflexionar antes de actuar, renunciar a nuestra espontaneidad es dejar de ser auténticos. Los perros no esconden sus emociones y son capaces de expresar toda su alegría o su entusiasmo en una auténtica celebración de la vida.