¿Te sientes culpable por algo? Tanto si tu culpabilidad está justificada como si no, si te sientes culpable, te sientes mal contigo mismo y quieres castigarte por ello. A veces es un tipo de culpabilidad y remordimientos de conciencia difusos, como una niebla emocional, no sabes identificar exactamente el origen, ¿verdad? Suele estar relacionada con personas a las que queremos o con temas laborales.

Sea por lo que sea y aunque la culpa esté justificada, ¡ten un poco de compasión contigo misma! Elsa Punset, en su Libro de las pequeñas revoluciones, desvela 250 rutinas exprés que podemos hacer cada día para ser más felices. Te adelantamos las que sirven para librarse del sentimiento de culpa y los remordimientos.


1. Escribe una carta

Una carga emocional negativa pesa mucho y ese peso son los sentimientos de culpa y los remordimientos. El primer paso parar librarte de ella es aceptar y comprender tus emociones y, sobre todo, no reprimirlas.
Ejercicio: escribe en una carta qué es todo lo que te preocupa, con pelos y señales. Cuando la tengas hecha, habrás dado un lugar a tus emociones negativas donde puedan habitar, fuera de tu mente y de tu cuerpo.


2. Una pizarra limpia cada mañana

¿Cuáles son tus primeras emociones cuando te despiertas por las mañanas? Si las apuntases en una pizarra, ¿qué escribirías? El ejercicio: cada mañana, antes de levantarte de la cama, apunta las tres o cuatro emociones que te sientes. Después, tacha las negativas. ¡Y sobre todo las negativas que no dependan de ti!


3. Adiós pensamientos negativos

¿Tiendes a revivir una y otra vez las situaciones negativas que te han ocurrido? Tu mente repite una y otra vez las secuencias de las situaciones que le han dolido: una ruptura, una discusión o un error en el trabajo. Y entonces es cuando llega el sentimiento de culpa y los remordimientos.
Ejercicio: dedica 15 minutos al día a estos pensamientos negativos. Siéntate en un sitio tranquilo, cierra los ojos y empieza a darle vueltas al tema con una perspectiva constructiva. Por ejemplo: si me pasara otra vez, ¿cómo reaccionaría? Apunta tus ideas en un papel si es necesario. Cuando pasen los 15 minutos, deja estos pensamientos negativos en un cajón y no vuelvas a pensar en ellos.


4. Acepta

A veces, darle vueltas a las cosas sin parar es el resultado de no aceptar la realidad. Aprender a aceptar puede ser una forma poderosa de enfrentarte a las situaciones difíciles.
Ejercicio: Identifica algo que te molesta o te preocupa, que no es exactamente como tú querrías que fuese. Escribe: Lo que me molesta es: Si lo acepto estos son los pros: Si lo acepto estos son los contras: ¿Qué tal? ¿Ahora ves clara la decisión a tomar?


5. La caja de las expectativas

Hemos escuchado más de una vez que las expectativas son una de las enfermedades de nuestro tiempo.
El ejercicio: imagina una caja en tu cabeza con la etiqueta expectativas. Cuando sientas la tentación de lamentarte por las cosas que podían haber sido o que debían haber sido, mételas mentalmente en esa caja. Si te cuesta imaginar, dibuja la caja y escribe dentro las expectativas que te están haciendo daño.


¿Te han gustado los ejercicios? Descubre 250 más para mejorar tu día a día y ser más feliz en El libro de las pequeñas revoluciones de Elsa Punset.