Solo hace falta organizarse, coger el hábito y ser constantes con los productos cosméticos. Aunque no hay milagros que valgan, tampoco hace falta invertir un presupuestazo para lucir nuestra mejor cara. Con un puñado de productos básicos y un poco de dedicación a diario los resultados te sorprenderán. El primer consejo o truco es no dejar al azar tu rutina de belleza: “no debemos subestimar la importancia de los productos que se aplican tópicamente sobre la piel. Y, en ningún caso, elegirlos al azar”, explica Inmaculada Canterla, directora de Cosmeceutical Center.

5 errores que debes evitar a la hora de lucir look

De nada sirve de nada gastar el dinero en una crema si la usamos mal. O si para arreglar una cosa, estropeamos otra.

1. No seguir el orden

Como norma general los de base acuosa se han de aplicar antes que los liposolubles (aceites, mantecas…). En términos prácticos, significa que el serum va antes que la crema. Al revés, el formato oleoso dificultará su absorción. Otro fallo: aplicar mucha cantidad. No actuará más rápido y puedes taponar los poros.

2. Mezclas arriesgadas

“Mezclar vitamina C y ácido glicólico ayuda a iluminar y revitalizar, pero puede ser irritante. Y, según esté formulada la vitamina C, puede que incluso se neutralice”, apunta Inmaculada Canterla, directora de Cosmeceutical Center. El dermatólogo Antonio González Rodríguez, del Hospital 9 de Octubre (Valencia) avisa: “Sumar dos ácidos a lo loco, como glicólico y salicílico, puede acabar en irritación”.

3. ¿Día o noche?

 Hay sustancias que se llevan fatal con el sol. Además cumplen mejor su misión por la noche. El doctor José Vicente Lajo Plaza, director del Centro Médico Estético Lajo Plaza, recuerda que “el retinol lo aplicaremos antes de acostarnos porque puede ser fotosensibilizante. Por la mañana, hay que retirarlo y aplicar un factor de protección solar alto”.

4. Mal diagnóstico

Que una famosa jure que su rostro resplandeciente se debe a tal o cual crema no significa que a ti te vaya bien. Tampoco es cuestión de comprar la más novedosa ni la más cara. “Cada piel tiene sus necesidades. Conviene consultar a un experto qué activos ayudarán en cada caso, previo estudio exhaustivo de la piel”, insiste Canterla.

5. Falta de constancia

Dale tiempo a la crema para ver resultados. “Hay que cumplir un ciclo terapéutico para poder evaluar y realizar una crítica con fundamento de un producto”, advierte Canterla. “No a cambiar cada dos por tres de producto, ni a alterar los protocolos”. Aplicarla hoy sí y mañana no o hacer combinaciones al tuntún equivale a tirar el tirar el dinero.

Resultados rápidos

Los productos flash vienen a ser como comprar el pan en una gasolinera a medianoche: salvas el momento, pero nada que ver con una hogaza de masa madre. “No está de más tenerlos a mano porque nos van a sacar del apuro en una situación puntual. Suelen llevar ingredientes hidratantes, iluminadores o tensores para aparentar que hemos dormido 12 horas seguidas”, explica la doctora Paula Rosso, del Centro Médico Estético Lajo Plaza. La cara B de este milagro es que, o su efecto es muy superficial o al retirarlos con la limpieza nocturna desaparece la acción lifting. Para que no nos pase como a Cenicienta hay que tratar el problema a diario, no poner parches esporádicos.