El ojo es una de las partes más importantes de nuestro organismo. Nos permite la visión, disfrutar de lo que nos rodea, leer, llorar con una película... Cuidarlos es vital para poder disfrutar de una buena vista durante muchos años. Evita estos errores inconscientes que pueden dañarlos:

1. No llevar gafas en invierno: El ojo también puede sufrir una enfermedad grave: el melanoma, un tipo de cáncer que suele darse en la piel y que puede aparecer por una exposición excesiva a los rayos ultravioleta. La exposición a estos rayos es más peligrosa en verano, pero en invierno también existe la suficiente radiación como para dañarlos. Por tanto, deberías llevar unas buenas gafas de sol durante todo el año.

2. Ducharte con lentillas: ¿Eres de las que se despiertan y lo primero que hacen es ponerse las lentillas? Considera utilizar más las gafas. Si te duchas con ellas aumentas el riesgo de contraer infecciones ya que el agua de la ducha puede contener microbios o impurezas. Si es inevitable que te duches con ellas, cierra los ojos para evitar el contacto.

3. Dormir con lentillas: No se aconseja, al menos no para todas los tipos de lentes de contacto. En primer lugar, debes leer bien las especificaciones de fábrica para asegurarte de que puede utilizarse mientras duermes. De lo contrario, puedes exponerte a que las lágrimas no cuenten con el oxígeno necesario para llevarlo a la cornea o se produzcan infecciones.

4. Restregarte los ojos: Puede acelerar la progresión de una enfermedad denominada queratocono y que se caracteriza por debilitar y deformar la cornea y provocar defectos en la visión. No descuides la visita anual al oftalmólogo.

5. Utilizar colirios anti ojos rojos: Puedes utilizarlos de forma puntual para una ocasión especial, por ejemplo, si tienes una reunión importante y no has dormido nada o te ha entrado champú en el ojo. Pero no abuses. Este color rojo obedece a una respuesta defensiva de la conjuntiva que aumenta el flujo de sangre para protegerse. Si aplicamos un blanqueador podemos convertir una manifestación puntual en una afección crónica y necesitaremos cada vez más colirio para evitar los ojos rojos.


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