Los hábitos de vida saludable son útiles para mejorar la calidad de vida a nivel general, por eso también son necesarios para combatir los dolores musculares o en las articulaciones. Te dejamos algunos hábitos para que puedas poner en práctica y decirle adiós a estas dolencias desde hoy mismo.

1. Descansar

El cansancio provoca que el nivel de concentración disminuya y que el riesgo de lesiones aumente. “Es muy importante dormir ocho horas al días porque si estamos cansados el control sobre el cuerpo no es el mismo y tendemos a tener malas posturas”, explica el fisioterapeuta José Javier López.

2. Distribución del peso

No cargar más peso del debido y cuando se cargue, equilibrarlo en ambos lados, además de utilizar mochila en vez de bolsa de mano. ¿Cuánto peso se puede llevar? “Lo que se pueda cargar sin sentir tirón o realizar esfuerzo excesivo”, apunta este especialista.

3. Hidratación

Está comprobado en diferentes estudios. “Una de las lesiones más típicas en los gemelos está causada por deshidratación, ya que el músculo es más vulnerable al no estar bien hidratado”, afirma. Hay muchas personas que no beben más de medio litro de agua al día y presentan deshidratación leve.

4. Ejercicio diario

Según la OMS, se recomienda un mínimo de 150 minutos de ejercicio a la semana. Esta práctica ayuda a que las articulaciones se mantengan activas. “Si las articulaciones no se mueven, generan resistencia al movimiento y, por lo tanto, existe mayor riesgo de lesión”, advierte López.

5. No aguantar el dolor

Es un error esperar a que el dolor se pase solo o a que llegue a su umbral máximo, ya que    con esto solo se consigue incrementar el problema. “Hay que atender a los dolores pequeños para que no se conviertan en grandes o en patologías crónicas”, aconseja el fisioterapeuta.

Los tipos de dolor se pueden clasificar según la duración, por eso la OMS establece una escala terapéutica del dolor en función de los distintos tipos. Puede ser agudo: limitado en el tiempo, con escaso componente psicológico; por ejemplo, el dolor musculoesquelético. Y crónico: ilimitado en su duración, se acompaña de componente psicológico; por ejemplo, el dolor típico del paciente con cáncer. Otra manera de analizar el dolor es según si intensidad se deberán recetar fármacos o no. Pueden ser de tres tipos: leve, que permite realizar actividades habituales; moderado, que interfiere con las actividades habituales y precisa tratamiento con fármacos menores; y severo, que no permite el descanso, por lo que precisa fármacos mayores.

3 tecnologías que combaten el dolor

1. Realidad virtual: Se utiliza para distraer al paciente con distintos tipos de dolor donde interviene el componente psicológico. El investigador Daniel Harvie la probó en la Universidad de Australia del Sur con éxito: 24 personas que sufrían dolor cervical crónico utilizaron gafas de realidad virtual que creaban la sensación en los participantes de que estaban girando la cabeza en mayor o menor grado de lo que realmente hacían. Cuando las gafas les hacían creer que la estaban girando menos, los participantes lograban girarla un 6% más de lo habitual.

2. Radiofrecuencia: consiste en aplicar un campo electromagnético sobre un nervio, lo que consigue interrumpir la señal dolorosa que va al cerebro. No es una técnica definitiva pero al ser poco invasiva puede aplicarse con frecuencia y evitar el consumo de fármacos, además de mejorar la calidad de vida.

3. Estimulación óptica: hay dispositivos inteligentes que se colocan en la zona dolorosa y estimulan los nervios a través de electrodos para que el mismo organismo produzca sustancias que disminuyen el dolor.