1. Explora tu ciudad: Cuando pensamos en desconectar siempre se nos viene a la mente un lugar alejado de nuestra ciudad, pero ¿realmente conoces el lugar en el que vives? Sal de tu círculo habitual, deja atrás tu barrio y empieza a pasear por lugares por los que nunca antes has estado. Una buena opción, por ejemplo, es bajarse en una parada de metro que no conozcas y empezar a caminar. ¿Quién sabe? A lo mejor encuentras tu nuevo rincón favorito donde menos lo esperas.

2. Ponte retos que puedas alcanzar: Haz un listado con cosas que quieras hacer desde hace tiempo y ¡hazlas! Si siempre sentiste curiosidad por el yoga busca un centro donde te ofrezcan una primera clase de prueba y ve, o apúntate a ese curso de cocina japonesa, o saca tiempo para escribir de una vez. Ponerte una fecha límite te será de mucha ayuda para lanzarte definitivamente a ello.

3. Evita compararte con los demás: Ya sea en cuestiones de aspecto o de éxito, deja de compararte con los demás. Lo único que conseguirás si sigues por ese camino es dejar de ver las buenas cualidades que tienes. Así que siempre que te pique la envidia, piensa en alguna de tus buenas cualidades. Siempre son más de las que pensamos.

4. Ten detalles con la gente que te rodea: Está demostrado que hacer regalos hace que nos sintamos mejor, así que empieza a tener más detalles con tus amigos o con tu pareja. No hace falta gastarse un dineral; un bonito cupcake para desayunar en la oficina, unas flores o un libro son detalles que le pueden alegrar el día a cualquiera.

5.  ¡Baila!: En casa, con la música a todo volumen y cuando nadie te esté mirando. Pon esa canción que tanto te gusta y baila sin ningún tipo de inhibición. Es una de las mejores terapias para quitarte todos los malos rollos.