1. Parches: se trata de uno de los métodos más utilizados para dejar de fumar, y no es otro que el famoso parche de nicotina. De venta en farmacias, el parche aporta una cantidad de nicotina al cuerpo que irá disminuyendo a lo largo del tratamiento (suele durar unas 8 semanas).

2. Chicle: al igual que os parches, el chicle también va poco a poco liberando nicotina a medida que vamos masticándolo y la principal ventaja frente a los parches es que pueden usarlo personas con problemas de piel o alergias (en este caso los parches no son recomendables).

3. Hipnosis para dejar de fumar: Forma parte del conjunto de terapias alternativas planteadas para acabar con la dependencia emocional del tabaco. ¿Cómo funciona? Pues trabajando directamente con el subconsciente del sujeto fumador para controlar el impulso de fumar. Esta terapia está concebida desde un punto de vista emocional donde se tratar de romper los vínculos con la nicotina.

4. Acupuntura: las agujas chinas sirven para (casi) todo. Adelgazar, insomnio, canalizar el estrés y, al igual que la hipnosis, también sirve para dejar de fumar. Con la acupuntura aplicada a esta terapia, se pretende reducir la ansiedad y nivel de dependencia de la nicotina, y para ello se van colocando (pinchando) las agujas en los meridianos del cuerpo por donde se canaliza la energía que afecta a esa ansiedad. La acupuntura es eficaz, pero cara y un poco lenta.

5. Homeopatía: otro de los métodos para dejar de fumar más extendidos cuyos efectos resultan realmente efectivos. Se trata de un extracto de tabaco diluido en una solución, siempre natural, que actúa como una vacuna contra el propio tabaco. También, para combatir la ansiedad del proceso, los expertos homeópatas recomiendan tomar valeriana o pasiflora, remedios naturales que combaten la ansiedad hasta que conseguimos librarnos del hábito del tabaco.