En ocasiones no sabemos muy bien cómo hemos llegado a esa situación, ni qué es exactamente lo que está fallando, pero la realidad es que de pronto nos damos cuenta de que nuestro trabajo nos está suponiendo un terrible problema en el plano más personal: nos vacía de energía, nos mantiene profundamente desanimadas y nos impide encontrar una fuente de motivación laboral válida a nuestro alrededor.

Esto puede ocurrir por muchos motivos, normalmente comenzamos a trabajar con ilusión e intenciones de poner en práctica lo aprendido, demostrar nuestra valía y ascender y ser profesionales de éxito, pero la motivación es como una planta que requiere de agua a diario, si no se riega intrínseca o extrínsecamente, termina muriendo.

¿Por qué perdemos la motivación en el trabajo?

Antes de comenzar con los tips sobre qué podemos hacer cuando ya estamos en el fondo del pozo, hablemos de qué podrían hacer por nosotros nuestros superiores, y quizás esto ya te de unas pistas sobre cosas que puedes ir trabajando tú poco a poco.

Ni qué decir si tienes trabajadores a tu cargo, ¡estos son unos consejos sencillos y efectivos para mantenerles motivados o recuperar su motivación a tiempo! Por supuesto, hay muchos más, como son las subidas salariales, la correcta guía y dirección, procesos de coaching, etc, ¡pero es que estos son gratis!

  • Responsabilidad: hacer responsable a una persona de determinadas tareas, o incluso de otras personas, les hace sentir que la empresa confía en ellos y que les considera válidos. Esto supone una buena carga de motivación cuando el problema es la falta de valoración por parte de sus superiores.
  • Valorar el trabajo del empleado: otra forma de motivar a un trabajador es hacerle ver que es bueno en sus tareas y muy válido en su trabajo, que aporta mucho a la empresa, y que quizás en este momento no se le puede ascender o revisar su salario, pero que la empresa estaría agradecida si continua trabajando de esa manera hasta que encuentre el momento para poder premiar su productividad.
  • Flexibilidad horaria: cada vez son más las empresas que facilitan horarios flexibles, las pausas largas –el famoso "fika" sueco– o incluso la posibilidad de trabajar desde casa, pero aún queda mucho por hacer. Sobre todo para las mujeres, que solemos atender la casa y las personitas que viven en ellas, resulta muy estimulante comprobar que nuestros superiores confían en nosotros y nos permiten ser flexibles en las horas o los descansos.

Como ves, estas son tres medidas que tus superiores podrían tomar para reenganchar tu motivación, ¡pero no pienses que no lo hacen porque no quieren! Todavía a día de hoy muchas empresas no tienen el departamento o los conocimientos necesarios para detectar, comprender y tomar medidas en favor de sus trabadores. A veces culpamos a los empresarios de la falta de cuidado de sus trabajadores y sí, hay mucho pirata, pero también hay muchos buenos líderes que simplemente no tienen los recursos o los conocimientos necesarios para actuar con acierto en estos casos.

Ok, estoy desmotivada ¿y ahora qué?

Bien, vayamos al grano.

La desmotivación se presenta de muchas formas y sólo tú sabes si tu trabajo te está suponiendo un problema, seamos sinceras, hay muchos aspectos que pueden estar fallando, pero si tienes la sospecha de que el trabajo es uno de ellos, aunque no resulte ser el único, ¡por trabajar en mejorarlo no pierdes nada!

Reiniciemos el discurso, supongamos que nuestra empresa no sabe o no quiere, o no puede, tomar medida alguna en este momento a favor de nuestra motivación y nosotras lo único que tenemos a mano es nuestra mente y algo de creatividad, ¡pues nos va a tocar ser creativas! Estas son mis propuestas para ese momento en que tomas consciencia de que, como tú trabajo no va a cambiar, la que tienes que cambiar eres tú:

1. Cambia tu forma de ver las cosas. Suena a topicazo, lo sé, pero ¿acaso no es verdad que trabajas porque te pagan? Trata de ver el trabajo como aquello que tienes que hacer aunque no te guste para poder hacer aquello que sí te gusta.

A veces nos obcecamos en que el trabajo no nos gusta o que tenemos muchas tareas, y se nos olvida que, lamentablemente, no vamos a trabajar porque nos haga felices: vamos porque nos pagan por ello. Siendo así, mientras te paguen, ¡trata de verlo como una fuente de ingresos y no como una fuente de felicidad!

2. Busca un hobby. Si el trabajo te da dinero, mucho o poco, ¡qué mejor manera hay de invertirlo que en algo que te haga feliz! Tener un hobby que te saque de la rutina te facilitará el camino de lunes a viernes, prueba con yoga, pilates o incluso baile, cualquier actividad que disfrutes de verdad es válida, siempre y cuando no llegues a verla como una obligación.

En esta misma línea, nos vamos al extremo opuesto: no llenes tu agenda de hobbies. A veces con el ánimo de evadirnos y huir de la realidad, tendemos a ocuparnos en exceso, lunes y miércoles esto, martes y jueves aquello, y el fin de semana nos toca poner lavadoras y planchar, ¡echa el freno!

Huir de la realidad no ayuda en lo absoluto, resérvate tiempo para ti, para no hacer nada, meditar, tomar una infusión lentamente... ¡lo que sea! Debes aprender a estar en casa y disfrutar. Así que no rellenes tu agenda de tareas, a largo plazo podría resultar contraproducente.

3. Recíclate. Supongamos que ya has cambiado tu punto de vista y tienes tu hobby y, aún así, no le ves salida a tu situación laboral ¿has pensado en reciclarte? Hoy en día hay muchas escuelas de negocios y universidades que ofrecen cursos y másteres de muy buena calidad y 100% online. ¿Qué te parece?

No le tengas miedo al tiempo, solo tendrás que reorganizarte, eliminar tareas, quizás invertir en que alguien os eche una mano con la casa o los niños y tú gozarás de la oportunidad de aprender algo nuevo o ponerte al día con las novedades de tu trabajo. Esto no sólo te puede motivar respecto de tu puesto actual, ¡puede ayudarte quizás a cambiar de empleo! En tu misma área o en otra completamente diferente.

4. Mejora tus relaciones laborales. Pudiera parecer que no tiene nada que ver, pero conozco muchos trabajadores que si bien no adoran sus tareas, ni su salario, gozan de un entorno laboral divertido, o distendido, y amable. Se lo pasan bien en el trabajo por la relación que tienen con sus compañeros y han logrado encontrar el equilibrio entre hacerlo todo en sus ocho horas y tomarse ratos libres para despejar la mente. Ese puede ser tu truco para mejorar tu motivación laboral.

En el trabajo para la mejora de tu relación con tus compañeros puedes empezar por cuidarte, cuidar tu autoestima, aceptar que las personas somos diferentes y no actuamos del mismo modo aunque estemos en la misma situación, etc.

Te invito a leer mi artículo sobre cómo introducir la filosofía del yoga en tu día a día para tomar algunas ideas de cómo aceptar y agradecer la realidad, aunque no te guste del todo.

5. Acudir asiduamente a terapia. Ir a terapia con un psicólogo o comenzar un proceso de coaching es, en ocasiones, la mejor de las herramientas de las que disponemos hoy día para comenzar a trabajar en un problema. Tanto si ya lo has intentado todo, como si te acabas de dar cuenta de que tu relación con tu trabajo no es cómo te gustaría, te animo a que busques un profesional que te acompañe en tu camino y te ayude a aclarar tus ideas.

Piensa que no siempre acertamos con la solución porque no siempre sabemos cuál es exactamente el problema y, bueno, como ya he dicho en alguna ocasión: si vas al dermatólogo para revisar una mancha en la piel que no sabes qué es, ¿por qué no ir al psicólogo para revisar una sombra que no identificas?

En definitiva, hay muchos ajustes que las empresas podrían llevar a cabo para mantener nuestra motivación, pero nosotras también debemos hacernos responsables de ella. Si las motivaciones externas no llegan y no puedes prescindir de tu trabajo, ¡te toca ser creativa! Trabaja con lo que tienes, reordena tu economía, ajusta tu agenda y revisa tu punto de vista, a veces tenemos la solución en nuestra mano y nos empeñamos en hacer responsables a los demás.

En coaching se parte de la base de que cada persona debe concretar su objetivo y hacerse responsable de alcanzarlo, y este es uno de esos ejemplos de manual, ¡nadie te va a motivar como tú misma puedes hacerlo!