El yoga se ha practicado durante más de 5000 años, y con buenas razones. Las posturas específicas de yoga llevan sangre y atención a las áreas del cuerpo que son ignoradas o sobrecargadas durante nuestra vida diaria, porque cualquiera que sea tu profesión querida amiga o amigo, trabajar día tras día afecta al cuerpo.

Seguro que conoces la sensación de cuando has estado de pie todo el día y lo único que deseas es quitarte los zapatos (y más si son tacones), levantar los pies y relajarte. Aunque el sofá puede ser muy tentador en ese punto, te beneficiarás más de unas cuantas posturas de yoga revitalizantes para calmar y oxigenar las piernas y los pies cansados.

Ya que mi especialidad es el Flow Vinyasa Yoga, he preparado esta secuencia para liberarnos de las piernas cansadas o hinchadas al final del día. Todas las posturas se unen a las siguientes mediante la respiración. Y la última se realiza contra una pared.

Postura de perro mirando hacia abajo (Adho Mukha Svanasana)
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Postura de perro mirando hacia abajo (Adho Mukha Svanasana)

Comienza en Perro hacia abajo para estirar lentamente las piernas, las pantorrillas y la parte posterior de los muslos. Mantén las rodillas dobladas y endereza lentamente una pierna y después la otra, llevando los talones hacia el suelo. Hazlo lento y suave, brindando a las piernas la atención necesaria sin exigir demasiado de ellas. 5 respiraciones profundas.

Postura de la Luna creciente (Anjaneyasana)
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Postura de la Luna creciente (Anjaneyasana)

Desde el Perro hacia abajo levanta la pierna derecha hacia el cielo y lentamente coloca el pie derecho entre tus manos, la rodilla izquierda se apoya en el suelo y el torso y los brazos los estiramos hacia arriba. Así abrimos la cadera y estiramos desde el empeine hasta la cadera, destensando el psoas, un músculo profundo que conecta directamente con el cerebro, al soltarlo, mandamos un mensaje de relajación del sistema nervioso a todo el organismo. 3 respiraciones profundas y cambia de lado.

Postura de la Guirnalda (Malasana)
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Postura de la Guirnalda (Malasana)

Desde Perro hacia abajo, camina tus manos atrás y gira los pies ligeramente hacia fuera, flexiona las rodillas y colócate de cuclillas. Coloca manos en Namaskar o en el centro del pecho, y con los codos presiona suavemente las rodillas hacia fuera, abriendo la cadera y expandiendo el tórax.

Esta postura es adecuada para favorecer una intensa apertura de las caderas.

Después varias horas sentadas o sentados ante un ordenador, esta asana puede servirnos de alivio. También puede aliviar dolores lumbares que con frecuencia se deben a unas caderas demasiado rígidas. Además, la apertura de las caderas y del pecho relajan la mente porque envían un mensaje al organismo de que no hay peligros (al contrario de lo que ocurre cuando sentimos que hay una amenaza que nos cerramos en posición de feto).

Postura de ojo de la aguja (Sucirandhrasana)
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Postura de ojo de la aguja (Sucirandhrasana)

Desde Malasana siéntate en el suelo y túmbate sobre la espalda. Flexiona las rodillas y lleva el tobillo izquierdo por encima de la rodilla derecha (arriba, en este caso, cerca del muslo). Mantén el gemelo izquierdo paralelo a tu pecho y lentamente comienza a doblar la pierna derecha y a deslizarla hacia ti. Mantén 5 respiraciones y cuando salgas, mantén ambas piernas levantadas durante algunas respiraciones antes de cambiar de lado.

Esta postura alivia la rigidez en las caderas externas y aumenta el rango de movimiento en la parte inferior del cuerpo.

Postura de las piernas hacia arriba (Viparita Karani)
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Postura de las piernas hacia arriba (Viparita Karani)

 

Esta postura es una de las mejores para relajar piernas y pies cansados. Dado que es una inversión leve, va a drenar los fluidos linfáticos de las piernas, lo que reduce la hinchazón en los pies, los tobillos y las rodillas. Al mismo tiempo, esta postura aumenta la circulación en la parte superior del cuerpo y recupera el equilibrio después de pasar mucho tiempo de pie.

Acuéstate en el suelo y acerca los glúteos a la pared. Estira las piernas en la pared pero asegúrate de que tus rodillas no se estiran del todo, que están relajadas y apoya los brazos a los lados del cuerpo. Permanece hasta 10 minutos.