En dosis moderadas, el sol, proporciona un saludable tono dorado a la piel. Pero tiene efectos adversos: pérdida de hidratación, quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel o daños celulares a largo plazo. Prevenirlos es tan sencillo como protegerse bien del sol. Para hacerlo correctamente resolvemos las 5 típicas dudas que asoman cada vez que pensamos en tumbarnos sobre la arena.

1. ¿El cabello se quema con el sol?
No exactamente, pero se deteriora mucho. "La luz solar crea radicales libres que descomponen las proteínas capilares, dañando la cutícula y contribuyendo a que el cabello pierda color. La situación se agrava si se suman otros enemigos de la fibra capilar, como el salitre y el cloro, o si el pelo está teñido, porque es más poroso. Para no lamentarlo conviente protegerlo del sol paso a paso; con cremas o aceites, lavarlo con un champú poco agresivo y rehidratarlo después, aconseja Óscar Moreno, director de formación de Aveda España. " Y siempre que sea posible, cubrirlo con un sombrero o un pañuelo", añade.

2. El aftersun, ¿para qué sirve?
En contra de lo que suele creerse su función no es la de impedir que te peles si te has quemado, ya que este es un proceso prácticamente inevitable. Su misión es minimizar los daños solares, uno de los "contras" de tomar el sol. De ahí que en la composición suela haber manteca de karité para nutrir y paliar la sequedad, aloe vera o caléndula para calmar y ayudar a su reparación y agentes refrescantes como el mentol para aliviar el sobrecalentamiento. "No hay que olvidar que el daño por la radiación ultravioleta continúa incluso horas después de ponernos a la sombra", recuerda Leticia Carrera. En otras palabras: los radicales libres andarán alterando el ADN celular incluso bien entrada la noche. Por eso conviene aplicar el aftersun cuanto antes, en especial, aquellas fórmulas enriquecidas con antioxidantes. Recuerda: una piel bien cuidada mantiene más el bronceado.

3. ¿Qué les pongo a los niños?
Si son menores de seis meses, siempre a cubierto. A partir de esa edad pueden disfrutar del sol pero con cautela: su piel es más fina, vulnerable y con una excelente memoria de cada quemadura. De hecho, el 80% del daño solar acumulado en nuestra vida se produce antes de los 18 años. Las últimas novedades incluyen lociones fáciles de extender incluso sobre la piel mojada, con formatos divertidos y que no pierden fiabilidad aunque estén más de una hora chapoteando.

4. ¿Hay que esperar a secarse?
Normalmente, sí. "El efecto de los filtros se diluye con el agua y la protección cae en picado. En una piel mojada un SPF 50 se convierte en tan solo un 30, salvo que tenga con una fórmula hidrófoba que le impida mezclarse con las gotas de agua sobre la piel", advierte Mercedes Abarquero, responsable científica de Vichy. Esta tecnología hace posible una perfecta distribución por todo el cuerpo, sin esa desagradable película blanca habitual cuando no nos hemos secado bien. Estos productos son perfectos para deportistas y para los adolescentes, poco amigos de esperar a secarse para ponerse la crema solar.

5. ¿Me sacará granos?
El sol es un falso amigo del acné y las pieles con tendencia grasa no deben bajar la guardia. La acción antibacteriana del sol (y más si se le suman los beneficios antisépticos del yodo marino) suele mejorar el estado de los granos. Pero eso no les exime de tomar las medidas de protección adecuadas. "Una textura demasiado grasa puede obstruir los poros creando el caldo de cultivo perfecto para los temidos rebrotes veraniegos que afectan a algunas pieles grasas", explica la dermatóloga Elia Roó, de Clínica Clider. ¿Cómo acertar? Si no quieres jugártela, busca en el envase la frase "no comedogénica" o "tacto seco". Significa que lleva ingredientes que controlan el exceso de sebo. Al terminar la jornada, no olvides limpiar bien el rostro para eliminar esa capa formada por restos de protector, suciedad, sebo y sudor.