Comer bien y comer sano no es difícil sino que se basa en ser consciente de lo que comes, organizarte y ponerle ganas. Con estos tres pilares podrás llevar esa dieta sana tan necesaria y aprender a comer bien (o mejor). Para ser healthy hay que dar pequeños pasos, nadie pretende que mañana mismo seas una gurú de las recetas sanas, pero ¿de verdad crees que no vas a ser capaz? Es posible que no estés muy metida en todo el tema de la alimentación saludable y no sepas si tu dieta es la correcta o si podría ser mejor. Por eso hay señales o ciertos cambios en ti misma que puedes detectar para identificar si estás siguiendo una buena alimentación, o por el contrario, tienes que pasar a la acción, mejorarla, y pasarte al lado healthy de una vez por todas. Algunas de estas señales son:

1. Tu pelo ha perdido brillo y lo notas frágil y quebradizo. Pregúntate si estás anémica por falta de hierro. Otra posibilidad es que estés tomando una cantidad insuficiente de proteínas de alto valor biológico, como las presentes en carne, pescado, huevos, soja, quinoa y lácteos, indica Farré. “También es factible que te falte zinc o selenio, dos minerales que encontrarás en los cereales integrales”.

2. Estás estreñida. En este caso lo más normal es que necesites tomar más alimentos ricos en fibra como la de los cereales integrales y las legumbres. “Pero tampoco no hay que descartar que tu flora intestinal esté siendo dañada por los edulcorantes presentes en los refrescos light o cero, los chicles y caramelos sin azúcar o los yogures edulcorados”. Tenlo presente por si eres una gran consumidora.

3. Tienes la piel más seca.  No estás bebiendo suficiente agua o tu dieta es pobre en fruta y verdura. De ser el caso, deberías comer más frutas frescas con piel o con semillas, así como alcachofas, brócoli, zanahorias, etc. Otra cosa que puede ayudar, según Farré, es tomar grasas realmente saludables. Por ejemplo, usar aceite de oliva virgen extra, preferiblemente crudo, y pescado azul y nueces (omega 3).

4. Te notas mucho más cansada. Estás comiendo poco o mal, “Tanto puede deberse a saltarse comidas, como a abusar de productos que suministran muchas calorías y muy pocos nutrientes”, recuerda Farré. De hecho, cuando dormimos poco y mal, solemos alimentarnos de manera desordenada, con alimentos más calóricos o con más azúcares porque nos mantienen despiertas hasta que llegue el bajón.

5. Cambias de peso bruscamente. Si no intentas ganar o perder peso y en los dos últimos meses la flecha de la báscula oscila a la derecha y la izquierda, significa que algo en tu forma de vida te está llevando a comer de forma distinta. “Si te mueves en una horquilla de dos kilos no tienes que preocuparte, pero si adelgazas o engordas más es importante averiguar que está sucediendo”, sugiere Farré.

Ahora ya puedes detectar si sientes algunos de estos síntomas, y si la respuesta es afirmativa, puedes ponerte manos a la obra para cambiar tu manera de alimentarte para que sea mucho más sana y así poder sentirte mejor, con más energía y radiante. Cuidarse por dentro es fundamental para lucir perfecta por fuera, tanto físicamente como emocionalmente.