1. Busca las marcas blancas sin gluten de Mercadona, Eroski, Carrefour, Lidl, etc. Siguiendo el rastro de estas marcas puedes llegar a ahorrar entre un 20 y un 70% en relación a algunos productos destinados a celíacos y sensibles al gluten.
  2. Hazte con libros de recetas. En la actualidad, hay muchos libros para celíacos que pueden darte buenas y apetitosas ideas para cocinar sin gluten. He aquí unos cuantos: Gluten. El monstruo de las galletas; Cocina para celíacos; Cocina de mamá para celíacos; Zerogluten. Recetas para celíacos y no celíacos; Cocina sin gluten para todos con Thermomix o Pastelería sin gluten.
  3. Vigila con los panes especiales y las galletas. Según avisa Luján Soler, nutricionista y gerente de la FACE, los "especiales específicos, es decir, los productos específicos para celíacos como panes, galletas, pastas o pizzas sin gluten, suelen ser los más caros". Fíjate si hay marcas blancas. Un ejemplo: un paquete de pasta sin gluten de medio kilo cuesta 0,90 mientras que un paquete de una calidad similar, que encima pesa 300 gramos, te puede costar más de 4, nos avisa Luján.
  4. Cocina tus propios platos. No es ningún secreto que preparar tus propios alimentos es más barato que comprarlos ya hechos.
  5. Pásate a la dieta mediterránea y olvida a los hombres de las cavernas. Muchos celíacos coinciden en señalar que algunos productos sin gluten son incomestibles, de la misma manera que suelen estar de acuerdo con cuáles son las mejores marcas (Schär suele ser una de la que despierta más unanimidad). Visto así, pasarte a la tradicional dieta mediterránea que se basa en los alimentos más próximos y sencillos puede ser muy buena idea. De cara a conseguir hidratos de carbono libres de gluten, puedes preparar algunos platos muy económicos e increíblemente sabrosos como una ensalada de lentejas con arroz y verduras; arroz integral con tomates secos, almendras y aceitunas; una ensalada mediterránea de quinoa y pollo o unos pastelitos de zanahoria.

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