Preocuparse menos y vivir el momento, recrearse en pequeños placeres, pasar tiempo con la familia... Cada uno intuye –y busca– qué es lo que le da la felicidad. En gran medida, ser feliz es un estado que depende de uno mismo y del conjunto de cosas que se llevan a cabo durante el día. Está demostrado que el bienestar y la longevidad tienen mucho que ver con acciones cotidianas: hacer ejercicio o activar las relaciones sociales son algunas de las claves para vivir más años y experimentar emociones positivas, tal y como señala un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid realizado mediante 4.753 entrevistas. Te proponemos hábitos fáciles para aumentar tus dosis diarias de felicidad.

Adelanta 15 minutos el despertador

Día laborable y rutina son conceptos difíciles de separar. Es posible que tus mañanas empiecen marcadas por la urgencia, con una ducha rápida, tomándote un desayuno sin orden ni concierto y saliendo de casa con los ojos a medio abrir. Adelantar la alarma matutina te permite afrontar el día desde el inicio con una actitud más relajada. Y tanto si eres de las que no tiene problemas para madrugar como si no, hay cosas que puedes hacer antes de que cante el gallo y obrar un pequeño milagro.

Haz la cama y apúntate al orden

“Hacer la cama por la mañana es el consejo que más les ha funcionado a mis lectores”, explica en su blog la periodista Gretchen Rubin, de The New York Times Magazine. La autora de Objetivo: felicidad (Urano) manifiesta que “es un hábito rápido y fácil que marca una gran diferencia. Para la mayoría de personas, el orden exterior contribuye al orden interior”. En esta línea, autoras como la japonesa Marie Kondo o la norteamericana Francine Jay coinciden en que poner fin al desorden en casa es la mejor decisión para ser más feliz.

Come más vegetales

Comer más verde puede ser fácil aunque con los vegetales no se te haga la boca agua. La ingesta de frutas y verduras a diario está asociada a un menor riesgo de sufrir enfermedades graves como el cáncer o las patologías cardiovasculares. Lo dice la Organización Mundial de la Salud (OMS), entidad que marca su consumo en 400 g diarios.

Practica una actividad relajante

Dedicar 15 minutos de las 24 h del día a actividades como la meditación, las técnicas de relajación o los mandalas para colorear te ayuda a sentirte calmada y además contribuye a desarrollar capacidades como la memoria y la concentración.

Acepta y cuida tu cuerpo

El poeta estadounidense Walt Whitman escribió “si algo es sagrado, ese es el cuerpo humano”, una máxima de cabecera que nos recuerda la importancia de cuidarnos y de aceptarnos tal y como somos, aunque a veces sea complejo en una sociedad que prima la imagen. El ejercicio físico es una de las mejores opciones para sentirte bien. Y es que además de ganar en músculo y resistencia, esa carrerita de por la mañana o la clase de spinning son un revulsivo para tu estado de ánimo.

Asegura tus horas de sueño

Dormir bien es una necesidad, y factor clave cuando hablamos de ser más feliz. Es importante no infravalorar el insomnio y acudir al médico si es sostenido en el tiempo. Cuando las noches en blanco son algo habitual durante 6 meses o más, el problema se vuelve crónico. Aquí tienes 4 trucos para conseguir acabar con el insomnio.