En una sociedad en la que afloran las relaciones cortas y seriales, es decir, que se van sucediendo de forma superficial, una tras otra; hombres y mujeres parecen tener dificultades para encontrarse. Este es el tema central del libro Sin compromisos: Retrato de una generación de relaciones imposibles (Zenith) del berlinés Michael Nast. En él, el escritor expone las causas de la insatisfacción permanente que arrastran los jóvenes de entre 25 y 35 años que viven en zonas urbanas. Una generación marcada por, entre otros, la eclosión de Tinder, el uso de WhatsApp y una sociedad centrada en el consumo. Te mostramos otras de las características sobre las que reflexiona el autor.

1. Dependientes del me gusta”

Construyen un personaje a través de las redes sociales y están muy pendientes de la aceptación de los demás. La impresión que causas a los otros es lo más importante, dice Nast. El autor habla también de una actitud que enmascara la propia personalidad, en busca de un “segundo yo”.

2. Adictos al móvil

Están a merced de Internet. Se impacientan si no pueden conectarse y disponer de su smartphone como si se tratara de un órgano vital. El berlinés señala que “las consecuencias de esto no se verán hasta dentro de unos años, pero hay estudios que apuntan a que si no tenemos acceso a la red, no nos sentimos completos”.

3. Subyugados al double check” y la última conexión

“Hoy en día ya casi nadie llama. Lo más normal es escribirse. De este modo estás sobre seguro. Puedes pensarte la respuesta. Se anula el peligro de meter la pata”, explica Nast. Este tipo de comunicación tiene consecuencias: es el caldo de cultivo ideal para las hipótesis, es decir, cuando sólo te comunicas mediante mensajes y estás pendiente del double check y la hora de conexión del interlocutor, el margen de interpretación se amplía y, a veces, da lugar a conclusiones negativas.

4. Refugiados en el trabajo

Son la generación con un deseo más grande de autorrealización en el trabajo, ya que lo consideran una vía para expresar su personalidad y sus sueños. El epicentro de su vida se traslada al éxito profesional.

5. Padres tardíos

El sistema laboral potencia la flexibilidad de los trabajadores y busca que estén siempre disponibles, algo que contribuye a mezclar la vida privada y profesional. Esta mecánica posterga la posibilidad de ser padres antes de los 30 y de regirse por el “todavía no”. Algo sobre lo que Nast apunta: “Puede ser que llegue el día en el que nos demos cuenta de que siempre nos hemos sentido demasiado jóvenes y de repente seamos demasiado viejos”.

6. Marcados por el sin compromiso”

Encadenan relaciones cortas y son asiduos a Tinder. El autor explica como el problema de esta aplicación “no es la calidad, sino la cantidad. Hay una oleada inagotable de posibles parejas. Y esto crea adicción”.

Ante el panorama por el que transita esta generación, el berlinés destaca un una idea para convencerse de que establecer relaciones amorosas duraderas puede tener un valor que no se encuentra en otros ámbitos de la vida: Creo que el amor hacia alguien provoca un impulso muy profundo de ser mejor persona. Y esta es la maravillosa oportunidad que nos brinda el amor”