Emprender un negocio, cambiar de sector profesional, estudiar un master, marcharse a vivir fuera, apostar por los idiomas, etc. Cuando nos encontramos en una situación profesional delicada es fácil enrolarse en mil planes mentales, sin que ninguno llegue a cristalizar. Si estás planteándote un cambio de rumbo profesional, échale un ojo a nuestros consejos:

1. Deja de procrastinar. La tendencia a apegarte irremediablemente a alguien o algo por la mera tradición o, dicho de otro modo, el temor al cambio no puede ser una rémora. No te preocupes por tu situación actual y ocúpate de tu situación futura. O presente.

2. Date valor. Descubre y trabaja en tus competencias y puntos fuertes. Todo aquello en lo que seas bueno, habilidoso, ducho puede abrirte puertas si sabes cómo presentarlo y cómo sacar partido de ello. De igual forma, busca cuáles pueden ser tus flaquezas y trabaja en ellas para convertirlas en fortalezas.

3. Organízate. La tentación de perderse por el camino con justificaciones del tipo 'estoy demasiado ocupado sobreviviendo como para encontrar trabajo' o 'voy buscando sin prisa pero sin pausa' no es buena consejera. Traza un plan de acción con metas ?siempre asumibles- que incluya fechas.

4. Comprométete. Prepara cada uno de los pasos con mimo y esmero y, sobre todo, reconócete el mérito de cumplir con tus objetivos.

5. Indaga en ti. Pregúntate qué te gustaría realmente, dónde te gustaría verte dentro de unos años. A veces la elección de la carrera es precipitada o, con el tiempo, descubres un lado de la profesión que te provoca un cierto desencanto. Trata de buscar dentro de ti qué es lo que realmente te apasiona y podría volver a reilusionarte.

6. Coge las riendas. En el proceso de reinventarse y buscar trabajo no todo dependerá de ti, pero lanzar balones fuera y eximirte de cualquier responsabilidad no te ayudará. Analiza qué está en tu mano y trabájalo y elimina de tu lista de tareas o preocupaciones todo aquello que no dependa de ti.