1. Deja el móvil en casa una vez a la semana o de vez en cuando sólo para darte cuenta de que no pasa nada por no estar localizable a cada instante. Avisa antes a tus amigos y a tu familia para que no se preocupen si no contestas al instante sus mensajes.

2. No te conectes a internet en casa. Al menos durante una semana. Sólo en el trabajo (y por motivos profesionales, claro). El tiempo que ganes no lo dediques a otra pantalla (la tele), sino a actividades como cocinar, bailar o leer.

3. Pasa un fin de semana en un sitio sin conexión a internet (a ser posible en buena compañía, para asegurarte de que no echas de menos la tecnología).

4. Entra en Facebook cada tres días. Verás que raramente te pierdes algo realmente importante. Para recordar los cumpleaños de tus amigos, la agenda, aunque sea la del móvil, sigue siendo el mejor sistema.

5. La próxima vez que vayas a comer o a cenar con alguien, ni se te ocurra mirar el teléfono ni una sola vez (o apágalo directamente).

6. Date de baja de las redes sociales que uses menos. ¿Has pensado en la de tiempo que necesitas aunque sea sólo para actualizar tu cuenta de Facebook, Twitter, Instagram o Pinterest? ¿De verdad es necesario que estés presente en todas ellas?