Hacer excesos con la comida no solo tiene efectos en nuestro peso. También el estómago sufre las consecuencias de un atracón de dulces o de estar varios días comiendo fuera de casa. El calor, comer con prisa, no masticar la comida suficiente (lo recomendado es hasta 20 veces antes de tragar) y algunos alimentos (los grasos, los fritos, algunas legumbres, la cebolla cruda), el picante o el alcohol son garantía de digestión difícil en muchos casos. A continuación os contamos qué hábitos saludables os ayudarán a prevenir la mala digestión.

1.Fibra, en su justa medida

Tomar una cantidad diaria importante de fibra (en los cereales integrales, la fruta, la verdura, las legumbres, los frutos secos) ayuda a un buen tránsito intestinal y a depurar. Y si nuestra digestión es buena, con una dieta equilibrada basta. Si solemos tener problemas de estreñimiento, la doctora Conchita Vidales, directora médica de Nutrimedic, recomienda recurrir a fibra suplementaria natural, como semillas de lino o de plantago ovata, o infusiones de diente de león. Pero tampoco debemos pasarnos: si ingerimos un exceso de fibra puede generarse el efecto contrario al deseado, y puede aparecer hinchazón, estreñimiento y una mala digestión.

2.Los fritos y grasas complican la digestión

El organismo está preparado para digerir una cantidad de grasa limitada. Si la superamos (incluso aliñando con exceso de aceite una ensalada) se lo estamos poniendo más difícil a los ácidos biliares que participan en la digestión. La digestión de una comida grasa es necesariamente más lenta y pesada porque, como apunta el doctor Miguel Ángel Rivero, médico especialista en aparato digestivo del Hospital QuirónSalud Clideba de Badajoz, ésta no solo ralentiza el vaciado gástrico, sino que debilita el esfínter esofágico inferior, lo que contribuye al reflujo gastroesofágico.

3.Recurre a las infusiones

Las infusiones naturales son un gran aliado frente a las molestias del estómago. En el caso de las diegestiones pesadas, recurrir a una infusión de menta poleo, manzanilla, anís, laurel o hinojo después  de comer nos ayudará a combatir una mala digestión. 

4.La hidratación, que no falte

El agua que se necesita beber durante las comidas es algo “muy personal” para la doctora Vidales: “Soy partidaria de que cada uno beba la que necesite, que para una persona pueden ser tres vasos; para otra, uno, y para otra, apenas nada”, ejemplifica, al tiempo que niega mitos como que beber más agua pueda engordar: “Puede hacernos sentir más inflamados, pero es hasta pasar por el intestino, pues se metaboliza y filtra rápidamente”. Al contrario sí puede suceder, según la doctora Carmen Gómez-Candela, jefa de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Universitario La Paz de Madrid, que “si se toma mucha cantidad acompañando las comidas la distensión en el estómago puede dificultarnos comer todo lo que queremos” provocando una digestión lenta. La especialista cifra en tres litros de agua al día la cantidad aproximada que debemos beber.

5.Comer con calma

Cuando no lo hacemos es cuando aparece la hinchazón abdominal. Los expertos coinciden en que esto ocurre por comer deprisa y masticando poco, con lo que se traga mucho aire. “Son situaciones en que quizá ni nos sentamos, o comemos viendo la tele o incluso trabajando, sin ser conscientes del acto de comer”, analiza la doctora Vidales. Lo peor de comer deprisa es que, esta actitud que en nada ayuda a una buena digestión, se suele combinar con menús en muchos casos compuestos por alimentos procesados, envasados, con salsas o sándwiches rápidos.

6.Dar un paseo

Caminar es un buen remedio contra las digestiones pesadas ya que favorece el movimiento gastrointestinal. Los expertos aconsejan como mínimo andar media hora al día después de las comidas, sobre todo después de una comida copiosa.