1. Energía: Tratar de mantener a todo el mundo feliz y lidiar con sus exigencias puede resultar agotador. También intentar mantener a raya nuestros sentimientos y frustraciones puede hacernos explotar. Un baño de silencio es fudnamental para el bienestar emocional y es la mejor cura contra el estrés.

2. Reflexión: El ritmo de nuestro mundo no nos permite pararnos a pensar sobre nuestra propia vida o las decisiones que hemos ido tomando. Un rato a solas nos invita a sentarnos, respirar y meditar sobre aquello que realmente necesitamos.

3. Conexión: La soledad nos confiere perspectiva sobre los problemas, y nos permite entender lo que realmente nos hace felices o nos molesta. La comprensión de nuestros propios sentimientos nos lleva a desarrollar la empatía y a mejorar nuestras relaciones con los demás.

4. Difrute: Tendemos a ceder para contentar al otro, dejando de lado lo que realmente deseamos hacer. Pasar tiempo con nosotros mismos nos da la libertad de hacer lo que realmente deseamos hacer.

5. Productividad: A veces, la necesidad de estar siempre acompañados nos lleva a dilapidar el tiempo y nos impide terminar nuestras tareas. La soledad, en cambio, es ideal para el trabajo y para fomentar la creatividad. La clave del progreso está en encontrar ese punto medio entre soledad y sociedad.

6. Autenticidad: El autoconocimiento nos permite ver, disfrutar y comprender mejor a los demás, por lo que podremos establecer relaciones más genuinas, de respeto y estima mutuos, más allá de las citas de conveniencia.

7. Independencia: La soledad nos permite fortalecer nuestra mente y, por ende, nuestra autonomía personal. Descubrir nuestras habilidades y límites nos otorga confianza en nosotros mismos y en nuestras capacidades, superando la necesidad de la aprobación o de apoyo constante de los demás.