1. Ruidos y luces Molestas
Un vecino con la televisión a todo volumen o, simplemente, la luz del despertador puede hacer que nos desvelemos. Unos tapones o un antifaz serán útiles para dormir como un bebé.

2. Luna llena
Parece ser que el influjo de la luna llena afecta: disminuye la melatonina (hormona que induce a dormir) y reduce la actividad del cerebro relacionada con el sueño profundo en un 30%.

3. Aromas Estimulantes
Los cosméticos que nos aplicamos a la hora de dormir pueden contener aromas que no nos relajen. ¿El ideal para conciliar el sueño? El aroma a lavanda, que es calmante. Enciende una vela media hora antes de acostarte.

4. Pies congelados
Si este el problema que no te deja descansar, quizás debas darte un baño de agua caliente en los pies justo antes de irte a dormir o un masaje que reactive la circulación y después ponerte tus calcetines. Que la goma no te deje señales.

5. Pensamientos Negativos
Evita darle vueltas a tus problemas y aprende a combatir esos pensamientos negativos. Ya lo pensarás mañana. Y si no puedes, es buena idea dedicar unos minutos a actividades que te relajen o que te ayuden a desconectar.

6. Demasiado calor o frío
La temperatura ideal de la habitación debe ser entre 17-20 grados. Fuera de estas cifras, se activa el mecanismo del cuerpo para calentarse o enfriarse y puede interferir en el sueño.

7. Beber en exceso
Evita beber demasiado líquido antes de ir a la cama. Si te excedes posiblemente te despertarás a media noche para ir al baño. Aunque el alcohol produce sueño (similar a los antidepresivos) y con rapidez, no es una buena idea como sistema para dormir porque, pese a que se duerme más rápido, el sueño es más fragmentado.