«En todo fracaso hay una oportunidad nueva», afirmó el empresario norteamericano John D. Rockefeller. Y mucha razón tenía. Y es que si hay algo de que lo que podemos estar seguras después de una relación fallida, es que lo hemos intentado. El fracaso es una enseñanza muy valiosa de la que podemos aprender a no cometer los mismos errores.

1. Todos necesitamos nuestros espacio

El verdadero amor no tiene nada que ver con estar juntos las 24 horas del día. Es más, una relación demasiado absorbente puede diluir la personalidad de cada miembro de la pareja. Lo mejor es que busquéis espacios independientes en los que os podáis expandir a vuestro antojo.

2. Las mariposas en el estómago son temporales

¿Pensabas que iban a revolotear siempre? Toda relación tiene sus fases y la de enamoramiento puede durar entre seis meses a dos años. Pasado este tiempo se inicia un periodo en el que todo vuelve a la calma. Y es que de lo contrario, nuestro cerebro explotaría por estar expuesto a un baile hormonal que puede producir falta de concentración, excitación, ansiedad e incluso provocar taquicardias.

3. Nadie pertenece a nadie

Tu pareja no es un objeto y mucho menos de tu posesión. Muchas relaciones fallan porque uno de los miembros da por supuesto que tiene poder sobre el otro. El respeto y la libertad son fundamentales para que una nueva relación funcione.

4. Realízate

¿Cuántas veces habrás pensado en que aquella persona es tu media naranja? Nada más alejado de la realidad. Pensar que uno es la mitad del otro y que lo necesita para completarse puede acabar minando la capacidad de autorrealización, fundamental para el desarrollo personal. El mejor modo de completarse es tratar de ser una persona completa que comparte su vida con otra.

5. No trates de cambiar a nadie

Pero no porque sea imposible cambiar, porque en Objetivo Bienestar estamos seguras de que sí se puede, sino porque el cambio debe venir desde dentro. La modificación de comportamientos o hábitos nocivos es un proceso individual que parte de una profunda reflexión.

6. Olvida tus miedos

Algunas parejas fallan porque no somos capaces de controlar nuestros propios miedos y los proyectamos hacia fuera causando un gran conflicto en el otro. Para disfrutar de una relación sana, inicia un proceso de curación interior para poder aplacar los demonios, mejorar tu autoestima y compartir más amor con alguien.

7. Déjalo ir

No es saludable empeñarse en una relación que no te hace feliz. Aunque resulte duro, plantéate si verdaderamente es lo que quieres, si tu empeño responde a una firme convicción de que esa es la persona con la que quieres estar o al miedo o incomodidad de quedarte sola.

Tras un periodo de reflexión, decide si estás dispuesta a continuar o si por el contrario te compensa dejarlo ir y encontrar otra pareja con la que cultivar un amor más largo y verdadero. No te desalientes porque una relación tormentosa te pone en el camino de búsqueda hacia otra más feliz.