Las personas tóxicas no solo son un martillo mortal para nuestros planes, sino que nos amargan la vida de forma sutil y constante. Librarnos de ellas —o como mínimo mitigar sus efectos— es un excelente propósito para una vida más positiva y luminosa y para un día a día mucho más tranquilo. La versión norteamericana de la Revista Forbes publicó un estudio sobre cómo lidiar con las personas difíciles. Hoy os traemos siete consejos extraídos de las conclusiones de ese estudio para que podáis detectar a esas personas tóxicas y podáis lidiar con ellas para que no os amarguen la vida:

1. Cuidado con los cenizos.

Algunas personas solo se sienten contentas cuando tratan de arruinar el buen humor de quienes las rodean y hacer que los demás no se sientan felices. Si no podemos evitarlas del todo, limitemos el tiempo que pasamos con ellas para evitar sentirnos tristes o desafortunados ya que ellos es lo que intentarán. Quieren destacar sobre todo el mundo y suelen hablar exclusivamente de sí mismos, evidentemente, todas sus hazañas son inmensamente superiores a las de los demás (según su propio criterio) e intentan empequeñecer las virtudes de los demás para destacar las propias.

2. No te dejes arrastrar por los miserables.

Hay un viejo dicho que reza “la miseria ama a la compañía”, pero tu cometido es que no te atrapen en su mundo de negatividad. Aprende a detectar a los personajes tóxicos para no dejarte influir por ellos. Es inevitable que nos comportemos o que actuemos como la gente con la que pasamos más tiempo, eso nos pasa a todos. Por eso, si hay alguien muy negativo en tu círculo, evita que te pegue esa negatividad y no dejes que te arrastre.

3. Cinco minutos malos nos vienen bien.

Aunque parezca una contradicción, no lo es en absoluto. Hay una diferencia entre ser un pesimista enfermizo y la necesidad ocasional de desahogarse. Todo el mundo tiene momentos difíciles, y compartir nuestros sentimientos puede hacernos sentir mejor. La “regla de los 5 minutos” consiste en dejar alguien se desahogue durante ese tiempo, pero no más.

4. Busca soluciones.

Pregúntate cómo puedes solucionar los problemas en vez de quejarte de ellos. Esta pregunta sacará el foco de la negatividad para situarlo en el de las soluciones, aunque es muy posible que a la persona tóxica no le agrade ese viraje por su fijación por el “lado oscuro de la fuerza”. Es un hábito muy saludable y fácil de adquirir, solo es una pregunta y una reflexión.

5. No te quedes en silencio.

 Si escuchas con atención, pero no dices nada, la persona tóxica interpretará tu silencio como un acuerdo. Es mejor mostrar tu desacuerdo, ya que eso desactivará –aunque sea temporalmente– la marea negativa.

6. No todo es blanco o negro

Las personas negativas a menudo hablan con términos extremos que coinciden con sus cosmovisiones. Hablan de “nunca” y “siempre”. Si le cuestionas esos términos absolutos, quizás logres rebajar su negatividad.

7. Córtalos.

Si después de todos sus esfuerzos, la persona persiste en su negatividad, cambia el tema o busca una excusa para huir del “lugar del crimen”. Más vale una retirada a tiempo que volver a casa con dolor de cabeza y tus sueños rotos.

El Dalai Lama resume estos puntos de forma sencilla y diáfana: “Deja ir a personas que solo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea tu mente.”