El libro Los 100 alimentos que curan explica que la espinaca procede de Oriente Próximo y que no llegó a Europa hasta el año 1000. Se utilizó mucho tiempo como planta medicinal y se empezó a consumir de manera habitual sobre el siglo XVI.

1. La espinaca aporta pocas calorías: una ración de 150 g tiene menos de 25 kcal.

2. Como ya decía Popeye, es rica en hierro. Una ración contiene 5 mg, el 30% de las necesidades diarias de la mujer.

3. Un ración contiene el 20% del magnesio diario que necesitamos. El magnesio ayuda a mantener nuestros músculos a tono y nos previene de la diabetes de tipo II ya que regula los niveles de insulina en la sangre, entre otros beneficios.

4. Además, comiendo espinacas cubres la cantidad diaria recomendada de betacarotenos y ácido fólico.

5. Es ideal para estimular el tránsito intestinal ya que posee una alta concentración de fibra.

6. La espinaca contiene muchos micronutrientes como vitaminas y polifenoles y es rica en carotenoides (luteína) y por tanto puede ayudar a prevenir el desprendimiento de retina.

7. Hay muchas maneras fáciles de consumirla. Puedes comerla en ensalada: basta con aliñar con aceite de oliva y un poco de limón. Complementa muy bien con aguacate, pomelo, tomate cherry, higos, manzana o mango. Si las prefieres cocidas, escáldalas o hiérvelas solo unos minutos para preservar sus minerales. Las puedes saltear con garbanzos y pasas. Si te apetece algo más contundente, cúbrelas con bechamel y gratínalas con queso rallado. En este enlace encontrarás muchas recetas exquisitas con espinacas.

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