Es importante convencerse de que el diagnóstico precoz y los tratamientos cada vez más avanzados y precisos pueden curar el cáncer de mama. La mujer, además, debe tomar consciencia de que su actitud y estilo de vida mejorarán el pronóstico.

Informarse sobre la congelación de óvulos
Las pacientes jóvenes que padecen esta enfermedad y que aún no han sido madres deben informarse sobre si el tratamiento que van a recibir puede alterar la función ovárica y, como consecuencia de ello, dificultar la fertilidad. Existen varias posibilidades para preservarla. El propio oncólogo puede asesorar sobre ello o remitir a la paciente a programas específicos.

Cuidar la alimentación
La dieta juega un papel fundamental en el tratamiento. Ayuda a sentirse más fuerte, más optimista y con más capacidad para hacer frente a las bajadas de defensas propias de la quimioterapia. Es esencial averiguar qué alimentos sientan mejor (preferiblemente, frutas, verduras y hortalizas, cereales integrales y pescado azul) y reducen el sabor metálico que se produce a consecuencia de la medicación. Las cremas, sopas, los zumos naturales o batidos pueden facilitar la deglución. Beber líquidos en abundancia puede ayudar a combatir la retención de líquidos.

Hacer actividades en grupo
Mantener la mente ocupada y no aislarse es esencial para sentirse bien. Existen fundaciones como el Grupo IMO que cuentan con talleres para pacientes y supervivientes. El contacto con otras mujeres que están atravesando por la misma situación y compartir experiencias reduce la ansiedad y aumenta el optimismo.

Mantener la mente relajada
Asimismo, las técnicas de relajación, meditación, etc. pueden contribuir a controlar los pensamientos negativos y convertirlos en positivos. En las juntas provinciales de la Asociación Española del Cáncer existen grupos de ayuda, así como se ofrecen cursos sobre este tipo de técnicas.

Hacer ejercicio físico
Hay que mantenerse activo en la medida de lo posible, caminando a paso rápido o paseando, según el nivel de fatiga. El ejercicio físico ayuda a generar endorfinas, puede combatir el aumento de peso que se puede producir a causa del tratamiento, mejora la circulación sanguínea, oxigena y reduce el nerviosismo.

No descuidar el aspecto
Cuidar el aspecto físico es también muy importante porque ayuda a la mujer a ser ella misma. Los tratamientos de belleza especiales para estas pacientes con cáncer de mama ayudarán a controlar posibles infecciones, el temido linfedema que puede producirse tras la mastectomía, mejoran el estado de la piel que sufre por el tratamiento o se aprenden trucos de maquillaje que pueden simular la pérdida de pestañas y cejas. Ángela Navarro cuenta con un programa especial para pacientes con cáncer.

Mimar la relación de pareja
La relación de pareja puede verse resentida durante el tratamiento. De hecho, el cáncer de mama puede cambiarla pero no necesariamente a peor. Es importante comunicar todos los sentimientos. Tanto la persona que padece la enfermedad, como la pareja. El asesoramiento de un psicooncólogo puede ser de gran ayuda en esta etapa. Así como utilizar productos lubricantes de venta en farmacia que mejoren las relaciones sexuales.

Estar siempre informada
Hay que tener claro, además, que cuando finaliza el tratamiento pueden aparecer miedos. Durante este, la paciente se sentirá arropada pero una vez acabado pueden surgir nuevas dudas. Es esencial compartir, pedir información, contar con el equipo médico que no dudará en echar una mano. La información contrastada y veraz será esencial a lo largo de todo el proceso para combatir el cáncer de mama, incluida la recuperación.