El cuerpo necesita calorías y nutrientes para formar masa muscular. Por eso, cuando nos proponemos intensificar la actividad física con el objetivo de potenciar o dar vigor a nuestra musculatura, conviene tener en cuenta que lograrlo depende de un compendio de factores. Entre ellos:

1. Diseña un plan. Sin un entreno planificado para ese fin, no se producirán las adaptaciones que llevan al deportista a cumplir el objetivo, independientemente de la ingesta de proteínas o hidratos de carbono.

2. El motor siempre lleno. Antes de realizar una actividad hay que prever, qué y cuánto vamos a necesitar para que nuestro organismo y músculos no se queden sin gasolina. Lo importante es saber qué le hemos quitado o roto a nuestro cuerpo durante el ejercicio y tomar los nutrientes que necesitemos para repararlo.

3. Bebe mucha agua. Ayuda a desarrollar los músculos de manera óptima.

4. Comer a menudo. Dosificar la ingesta diaria en varias raciones ayuda a obtener músculos fuertes en un breve periodo de tiempo.

5. Cuidar la alimentación. En realidad, no hay reglas básicas y universales, sino que conviene consultar con un nutricionista qué plan seguir para mantener el peso y fortalecer la musculatura.

6. El sueño, calidad y cantidad. Mientras dormimos se activa la hormona del crecimiento, nuestro gran aliado anabólico. Además, el cuerpo necesita descansar para recuperar la energía que gasta durante el día.

7. Tonifica y masajea. Los masajeadores deportivos ayudan a revitalizar los músculos. Mejoran la circulación de la sangre, de forma que provoca a la vez tonificación muscular y relajación por su efecto masaje.

8. Elimina el estrés. También para tus músculos es negativo estar sometido a mucho estrés. Ante situaciones de emergencia o estrés, nuestro cuerpo fabrica cortisol (llamada la hormona del estrés) y responsable del catabolismo muscular. Eso explica, por ejemplo, que en épocas de mucho estrés se vean afectadas estructuras proteicas como los músculos o el pelo.