1. Plantéate unas metas
¿Qué esperas conseguir del ejercicio físico? ¿Mejorar tu estado de salud, perder unos kilos, mejorar y tonificar tu silueta, hacer nuevas amistades, controlar tu presión arterial, mantener el estrés a raya? Anótalos y realiza una valoración al menos una vez al mes.

2. Empieza hoy
No hay un 'mejor momento, ni mejor día' para comenzar a realizar una actividad física, sino cualquier día es el más apropiado. Por ello, después de decidir qué tipo de ejercicio es más conveniente para ti, no dudes en ponerte en marcha lo antes posible. No lo dejes para mañana.

3. Conoce y acepta tus límites
Un nivel demasiado alto podría, además de ocasionarte algún daño músculo esquelético, desmotivarte. Si has llevado una vida muy sedentaria o has tenido problemas de salud es aconsejable que informes a tu médico acerca de la actividad que vas a realizar.

4. Mantente actualizado
Aprender cosas nuevas sobre la actividad física que estás realizando te ayudará a motivarte cada día más. Infórmate sobre su historia, beneficios, famosos que lo practican, expertos, posibles lesiones, maratones, nuevas posibilidades de desempeñarla...

5. Establece un horario y síguelo
Si no planificas previamente qué días dedicarás a la práctica de una actividad física será más fácil que acabes encontrando miles de excusas para no realizarla. Utiliza una agenda y escribe en ella qué hora vas a reservar para ponerte en forma, avisa a tu familia, compañeros y amigos e intenta respetarla al máximo. Sé realista con los horarios y los tiempos de práctica deportiva y valora tus horarios de trabajo, tus ratos de ocio, los descanso y respeta las horas de las comidas.

6. Equilibra tu plan de ejercicio
Sobretodo al principio, debes aprender a compensar los días de mucho esfuerzo con otros días de descanso. Puedes alternar día sí, día no hasta conseguir hacer algún tipo de actividad física todos los días durante al menos media hora.

7. Mejor con amigos
Convence a tus amistades de la importancia del ejercicio físico en vuestras vidas. Tratad de encontrar un lugar cómodo y accesible para todos y acudid en compañía. De esta manera os animaréis mutuamente.

8. No olvides recompensar tu esfuerzo
En ocasiones los pequeños premios o reconocimientos pueden ayudarte a convertir una práctica eventual en rutina y perseverar. Después de hacer ejercicio y sobretodo al principio puedes recompensarte con aquellas cosas que más te gusten: una sesión de cine, unas nuevas zapatillas, una cena con amigas... ¡Pero ojo con las calorías!