Hay una lista infinita de expresiones para reflejar la sensación. Estar quemado, sentir hastío, sentirse vacío o inquieto, notar desazón, etc. Pero si hubo alguien que reflejó este concepto con enorme precisión fue el psiquiatra Herbert Freudenberg en la década de los 70, cuando acuño el término burn-out para describir un momento de gran convulsión política y social en los Estados Unidos.

Eran los años del Watergate, de las protestas civiles por la guerra de Vietnam, de la inestabilidad laboral, etc. y Freudenberg se sirvió de la siguiente analogía que dio origen al síndrome. A sus ojos, Estados Unidos era como un edificio en llamas, de cara al exterior parecía aguantar el tipo, pero sus recursos internos estaban consumidos y habían dejado un profundo socavón.

Más recientemente, este concepto se ha empleado sobre todo en el ámbito laboral para retratar el creciente descontento fruto del estrés y unas indignas condiciones laborales.

 

¿Te identificas con este sentir? 

 

No podemos darte el secreto de la felicidad, ni conseguirte un trabajo nuevo o convencer a tu jefe que el trabajo que haces es indispensable para el proyecto. Pero lo que sí que podemos es compartirte una lista de consejos que te ayudarán a superar la sensación y cargar baterías, recuperar el optimismo y aprender a encarar la vida con mayor positividad. Por muy obscuro que parezca el panorama, está en tus ganas de mejorar día a día el que vaya tomando claridad tu neblina persona. 

 



1. Procura buscar tiempo para disfrutar de tus aficiones: 

Malcolm Gladwell escribió un libro genial llamado "Fuera de serie". En él, narra la vida de las figuras públicas que han destadado en los últimos años y cómo la búsqueda de sus aficiones hicieron que su trabajo se distinguiera en algo. Su éxito se basaba en la curiosidad por ese "algo más" que a posteriori les abriría una puerta y luego otra, y así sucesivamente. 

Si a Steve Jobs le sirvió una clase de caligrafía para crear su imperio, a ti también te puede ayudar un curso de escritura creativa, o de cerámica, o unirte a un club de running. Un amigo que trabajaba en un campo de golf dijo que en la cafetería del club se firmaban más negocios que en cualquier junta coorporativa. 

Sin embargo, la clave de esta ecuasión es que en realidad te guste la afición. que sea un tiempo para ti que te ayude a despejar la cabeza de lo que te agobia nada más despegar tu cuerpo de las sábanas. 

En artículos anteriores te hemos hablado del Hygge, del mindfulness, de los DIY e incluso del yoga. ¡Son buenas opciones para comenzar!

 



2. Marca límites, aprende a decir que no

Leo Babauta en El poder de lo simple (Booket) dice que el problema de la época actual es la fatla de límites que nos ponemos. Llevamos vidas esxesivamente llenas de cosas, información, papeles, ocupaciones y desorden. El llenar nuestros días sin orden nos debilita de muchas maneras, nos extenúa de tal modo que nos deja sin energía para manejar los asuntos importantes. 

Pasar de una vida agobiantes y no muy eficiente a otra con unos límites marcados harán que las cosas se simplifiquen, te centrarás en lo verdaderamente importante y que te hace feliz, demostrará a los demás que tu tiempo es importante y te ayudará a ser más eficientes. 

 

 
Poner un límite a las horas que pasas en las redes sociales, o decir no (tranquilamente y sin culpa) a un evento cuando preferías ir al cine mejorará la manera en la que te relacionas contigo y con los demás. 



3. Reconoce tus propios límites y no te marques objetivos inalcanzables

Caroline Webb en Cómo tener un buen día (Paidós) nos dice: Tendemos a creer que, si hacemos varias cosas a la vez, podemos abarcar más cosas al día. De modo que intentamos mantener una conversación telefónica al tiempo que leemos un documento o navegamos por internet. Miramos los mensaje durante una reunión o incluso a la hora de cenar... y la lista puede continuar. Sentimos que hacemos mucho, pero hacemos menos y peor. 

Haz este simple ejercicio: Di en voz alta el abecedarios, inmediatamente después los números del 1 al 10. Ahora intenta intercalar una letra y un número sucesivamente y en orden (a1b2c3...) ¿Ves lo que te tardas en decir la misma cantidad de letras y números cuando sales de un concepto? Eso mismo pasa cuando tu mente y tus acciones cambian de una tarea a otra, puedes lograrlo (seguramente llevas una vida haciéndolo) pero la calidad y la cantidad de cosas que lograrás si haces una tarea a la vez aumentará y con ello tu productividad. 

Para lograr un mejor orden, Webb aconseja:

  • Agrupar las tareas similares en bloques
  • Dividir el día en zonas y acomodar los bloques en un tiempo de manera realista
  • Eliminar las distracciones
  • Planea pequeñas recompensas para la buena conducta. Al estar trabajando de manera proactiva podrás disfrutar de un café a mediodía sabiendo que las tareas las tienes cubiertas, ¡sin remordimientos ni estrés!
  • Comparte lo que sabes con tus colegas. La manera de trabajar cambiará un poco y es mejor mantener las vías de comunicación abiertas para evitar malentendidos. 


4. Aprende a afrontar los cambios de buena gana, como algo que puede ser beneficioso

Es una tendencia y un reflejo ancestral del cerebro programado para sobrevivir el evitar los cambios. Según Elsa Punset en El libro de las pequeñas revoluciones (Destino), preferimos lo malo conocido que lo bueno por conocer. Nos da miedo cambiar, y solemos tomar decisiones para asegurarnos de que la cosas cambien poco. 

Esto tiene ramificaciónes evidentes en política, economía... porque tendemos a no cambiar de partido político, de comida favorita o de rutinas, ya que en el fondo tememos que cualquier otra elección sea peor. A esto se le llama un sesgo cognitivo, es una reacción inconsciente y poderosa que rige la mayor parte de nuestras decisiones. Lo cometemos sin darnos cuenta y nos limita a la hora de tener una respuesta emocional a una acción del entorno. Para ello es importante hacer consciencia de los miedos que nos paralizan. Emily Kadi, especialista en terapia holística propone un model para ayudarte a identificar lo que de verdad quieres. Una meta clara, global que te ayude a saber qué cambios estás dispuesta a hacer y cuáles no. Tener esa información clara te dará la energía suficiente para continuar con el camino o cambiarlo por un futuro.

El Modelo Kadi se basa en hacerte estas 8 simples preguntas: 

  • ¿Qué quiero?
  • ¿Qué es lo que estoy dispuesta a hacer o sentir para lograr esto?
  • ¿Qué es lo que no estoy dispuesta a hacer?
  • ¿Qué es lo que estoy dispuesta a hacer
  • ¿Qué es negociable?
  • Hasta ahora yo creía que...
  • Ahora sé que la verdad es que...
  • Estoy dispuesta a considerar la posibilidad de sentir, pensar, hacer y creer algo diferente, a tomar decisiones nuevas para mí, a tener otra perspectiva. Y me refiero a...



5. No pierdas tus ideales ni los traiciones

 

Un objetivo sin un plan es solamente un deseo - Antoine de Saint-Exupéry

Todos estos consejos es para que salga a la luz la mejor versión de ti misma, no para que cambies de personalidad y te diagnostiquen con bipolaridad. Piensa en las cosas que quieres mejorar y plantea un paso a paso para lograr tus metas. Pero he allí la clave, que todas ellas sean tuyas y de nadie más. Lograr la meta de alguien te dará un sentimiento de tarea cumplida, sin embargo, lograr la tuya hará que nada te detenga. 



6. Fomenta el sentimiento de individualismo

Aprender a decir no sin sentimiento de culpa es el primer paso, darte un tiempo para ti es el siguiente. Existe un concepto llamado egoísmo positivo y trata de ser conscientes de que no podemos dar algo que no tenemos. ¿Quieres darle paz a tus familiares? La tienes que buscar y conseguir tú primero. ¿Quieres sentirte bien con tu pareja? Mejora tu autoestima y con ello mejorará tu manera de relacionarte con el resto de las personas que te rodean. 



7. Trabaja tu sentido del humor y tu capacidad para expresar sentimientos

Definitivamente, si te hace falta un poco de humor, unas cuantas horas frente al televisor es la receta infalible. Ver series que te ayuden a quitarte el estrés a base de carcajadas es una actividad que debería de ser cotidiana en tu agenda. Aquí algunas series que te ayudarán a sacar kilos de angustia en esos 30 minutos libres del día:​

  • Friends
  • Girls
  • Cómo conocí a vuestra madre
  • Love
  • Sexo en Nueva York



8. Haz una lista de todo aquello que te incomoda de tu trabajo y de los requisitos que debería tener el siguiente para evitar la situación en la que te hallas. Pon nombre a las cosas