Una buena manera de mejorar nuestra calidad de vida es practicar mindfulness con regularidad para tomar mayor autoconciencia de nosotros mismos para conseguir un mayor bienestar. Las mañanas son momentos perfectos para hacerlo. Antes de comenzar a trabajar, sé consciente del momento presente. En pocas semanas, notarás cómo todo tu organismo, y en especial tu mente, mejoran. Aquí tenéis los 8 ejercicios de mindfulness.

1. Obsérvate: Cuando despiertes, dedica unos segundos a observarte. ¿Qué sientes? ¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza? ¿Cómo sientes tu cuerpo? No saques conclusiones. Simplemente toma consciencia de ti misma.

2. Practica el agradecimiento: Tras tomar consciencia de tu momento presente, dedica un segundo a practicar el agradecimiento. Da las gracias por tener, al menos, un techo bajo el que despertarte y una taza de café para comenzar el día.

3. Un minuto para respirar: Aunque se recomiendan unos veinte minutos de meditación diaria, con uno o cinco minutos diarios comenzarás a notar los beneficios. Respira despacio y nota cómo el aire entra y sale por tu nariz. Siente ese cosquilleo y concéntrate en él. ¡Estás meditando!

4. Levántate y desperézate: Levántate despacio, sin prisas, desperézate y nota cómo se estira y se despierta todo tu cuerpo. Si tienes mascotas en casa, observa que ellos también lo hacen cuando comienzan el día. Es un ejercicio de mindfulness muy positivo.

5. Se consciente de la ducha: Cuando estás en la ducha, ¡estás en la ducha! No en otro lugar. Disfruta del agua corriendo por tu cuerpo despertando todo tu cuerpo. Céntrate en ella, no pienses en qué harás en la oficina o cómo será tu día.

6. Haz el desayuno con cariño: El desayuno es la comida más importante del día. Hazlo con mucho amor tanto si lo preparas para ti sola como si lo haces para toda tu familia.

7. Disfruta del camino hacia el trabajo: Como decíamos, el mindfulness permite desarrollar la atención plena en el presente y en la vida cotidiana, por tanto, si aún no has llegado a la oficina o a la universidad, aún no deberías pensar en tus tareas. Disfruta de ese tiempo escuchando tu música preferido o leyendo el libro que te gusta.

8. Ahora sí, organiza tu día: En cuanto te sientes en tu mesa o comiences tu trabajo, dedica unos minutos a organizar el día mentalmente. ¿Qué vas a hacer? ¿A quién vas a ver? ¿Cómo crees que puedes resolver una situación? Enfócalo siempre de manera positiva. Respira hondo. ¡Ya estás lista para comenzar!