Más tarde o más temprano en la vida recibimos mensajes de nuestro entorno sobre nuestro cuerpo, sobre el placer, la desnudez, sobre el sexo... Nos pueden parecer inocuos o irrelevantes pero lo cierto es que todas esas frases acaban calando en nuestra mente y configuran nuestra forma de experimentar las relaciones y la sexualidad una vez nos hacemos adultos.

Se trata de afirmaciones, mitos, bulos y hasta presiones sociales que hemos elevado al rango de verdad absoluta en materia de sexo. Vamos a reflexionar sobre algunas de las cosas que nos han contado y descubrir qué grado de exactitud tienen.
 

1. Para quedarte embarazada mantén sexo solo durante los días fértiles.

Ni tanto ni tan calvo. Hacer el amor esos días aumenta un 25% tus posibilidades de concebir, pero es terriblemente estresante. Ahora bien, la abstinencia total el resto del mes tampoco es buena. Por dos razones: conviene que el hombre eyacule cada 2-3 días para garantizar un esperma de buena calidad –y mejor en compañía que solo–. Y en el caso de la mujer un estudio demuestra que tener un sexo satisfactorio y frecuente modifica el sistema inmunitario femenino. De esta forma se inhiben ciertos mecanismos de defensa para facilitar la implantación de un posible embrión.

2. Los juguetes sexuales son solo para mujeres desinhibidas.

Todo lo contrario. Muchas mujeres no se sueltan en sus relaciones de pareja por desconocer sus propias zonas erógenas y cómo alcanzar el máximo placer. Los juguetes eróticos te permitirán conocer dónde y cómo disfrutar más: clítoris, labios y perineo, punto G y hasta el desconocido ‘punto A’ situado cerca del cérvix y capaz de generar tanto placer o más que el punto G. Aprende primero en solitario, sin presiones, y luego comenta a tu pareja cómo te gusta que lo haga. A mano o a máquina –vamos, con el juguete en cuestión–. Él te satisfará encantado.

3. Las bolas chinas son para prostitutas.

Así era en su origen. Venían a ser unos ejercicios de Kegel más intensos. Fortalecer las paredes vaginales hasta el punto de poder apretar a voluntad el pene de sus amantes les permitía multiplicar el placer de sus parejas.

Este ejercicio tan simple tiene más aplicaciones hoy en día. ¿Sabías que en los últimos años los fisioterapeutas recomiendan las bolas chinas para fortalecer el suelo pélvico como medio para prevenir la incontinencia urinaria y para recuperar la musculatura vaginal tras el parto? De paso también aumentarás tu propia sensibilidad durante las relaciones sexuales, experimentando mayor placer. Y, sí, como en el caso de las antiguas orientales, podrás coger el timón del sexo con solo apretar ahí abajo.

4. Con la edad, sequedad.

En parte es inevitable: la caída en los niveles de estrógenos a partir de los 40 ocasiona una menor lubricación y hasta relaciones dolorosas. «Esto hace que algunas mujeres inconscientemente contraigan la musculatura de su vagina haciendo que la relación sexual no sea satisfactoria. Automáticamente se reduce el deseo y, a su vez, actividad sexual. Esta cadena solo genera más atrofia», apunta la doctora Maite Fernández, ginecóloga en Clínica Tufet.

Puede evitarse con cremas hidratantes o lubricantes. O más recientemente, con láseres o inyecciones de ácido hialurónico. «La masturbación o procurar aumentar la frecuencia del sexo también ayuda a mantener esa hidratación sin el dolor de la penetración». 

5. Con la regla puedes tener sexo sin protección porque no te puedes quedar embarazada.

Los espermatozoides son como los hombres: imprevisibles. Pueden vivir dentro del útero un tiempo indeterminado. Así que si en estos días se está desarrollando un óvulo, puede que se encuentren tiempo después del coito y haya fecundación. De hecho, el doctor Ogino y sus ideas de días fértiles/infértiles han hecho más por aumentar la población que muchos planes de promoción de la natalidad.

6. Tener sexo satisfactorio mejora tus interacciones sociales.

No es un mito urbano: la felicidad de alcoba se nota a pie de calle. La ciencia también lo demuestra. El clímax se traduce en menores niveles de estrés y ansiedad. Y la oxitocina generada después del orgasmo también tiene efectos moduladores en el ánimo personal, favoreciendo la autoconfianza y las relaciones interpersonales. Así que si el jefe de pronto está especialmente amable o tu compañera de mesa de pronto desarrolla dotes de liderazgo ya sabes por qué…

7. La fecha de la regla es inamovible.

Eso era antes. En declaraciones al portal Conlamujer.com la doctora Francisca Molero, ginecóloga y directora de Instituto de Sexología de Barcelona, apunta un truco para evitar que nos baje la regla en un día inadecuado –por ejemplo, si te vas de viaje o tienes una cita–: «Quienes están tomando píldoras anticonceptivas solo tienen que seguir tomándolas sin pasar por los días de descanso. Ese mes no les bajará la regla, pero bajará sin problemas en el ciclo siguiente».

8. Al orgasmo solo se llega a través del clítoris.

Digamos que el clítoris con sus 8.000 terminaciones nerviosas lo pone más fácil. Por eso 3 de cada 4 mujeres tienen orgasmos clitoridianos, ya sea durante el coito –determinadas posturas casi lo garantizan– o con estimulación manual, con sexo oral o con cualquier otro tipo de roce.

Pero existen otras vías para alcanzar el orgasmo: el punto G –siéntate boca arriba con un cojín bajo las nalgas e intenta localizar un punto rugoso a la entrada de la vagina–, las caricias en los pezones o, en menor medida, con el roce cerca del útero –solo funciona en momentos de máxima excitación–. Pruébalas todas, es gratis… y muy placentero.

9. Tengo pareja y sexo. No necesito masturbarme.

La sexóloga Sylvia de Béjar apunta todo un rosario de ideas para convencerte de lo contrario. «Masturbarse te permite saber cómo reacciona tu cuerpo y esto te dará seguridad en tus relaciones de pareja, te lleva a explorar nuevos territorios del placer y, si te gustan, ya las harás con alguien, porque te gusta el placer y no tienes pareja o la tienes, pero en este momento no te apetece compartirte o no está cerca, porque estás nerviosa, estresada o no puedes conciliar el sueño y el clímax te ayuda a relajar… Masturbarte sirve hasta para romper la rutina laboral –una escapada a la intimidad del baño es una buena manera de cortar con un día tedioso en la oficina–».