Perder peso, y hacerlo de manera saludable, requiere esfuerzo, eso es una evidencia, pero hay maneras mucho más efectivas y divertidas de hacerlo. El HIIT (entrenamientos de alta intensidad) es un claro ejemplo de ello. Jugar con el ritmo del entrenamiento tiene grandes beneficios más allá de decirle adiós a las interminables y aburridas sesiones en el gimnasio, tal y como enumera el especialista de Heat Fitness: “Podríamos destacar el aumento de la capacidad respiratoria y la potencia aeróbica y anaeróbica, la mejora del rendimiento deportivo, de la tensión arterial y de la resistencia a la insulina…”. ¿Necesitas más motivos para probar esta actividad? Investigadores de la Universidad Laval (Canadá) tienen uno de peso, según afirman, se puede llegar a fulminar hasta nueve veces más calorías en cuatro minutos de HIIT que en 45 minutos de entrenamiento convencional de intensidad constante. Esto se debe a que, según indica la entrenadora personal de FeelFit de BoxBarcelona, Anna B. Pérez, más conocida como Annita Smiles, “el ejercicio de alta intensidad genera una elevada deuda de oxígeno durante su realización, hecho que obliga a nuestro organismo a continuar consumiendo oxígeno después de haber acabado el entreno y, precisamente, esto se traduce en una mayor quema de calorías en reposo”. Sí, has leído bien, mientras te duchas y recuperas energía con un buen tentempié, tu cuerpo sigue plantándole cara a la báscula.

Muchos pros y un contra del HIIT

La larga lista de beneficios o la simple idea de no tener que volver a sacar tiempo de la chistera para encontrar un hueco para ti seguro que te ha convencido para cambiar tus prejuicios por el grito de guerra: HIIT, HIIT, ¡hurra! Sin embargo, no todo son bondades, así lo advierte el doctor Pedro J. Benito, profesor titular de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Politécnica de Madrid: “Se ha demostrado que esta actividad tiene un porcentaje de lesiones mayor que otras, pero esto no significa que no se pueda practicar si no se tiene una gran condición física. Lo crucial es adaptar el nivel de exigencia y de trabajo a la persona y no al revés”. Deja de arquear una ceja escépticamente y tatúate a fuego que tú eres la que marca el ritmo y la dificultad de tu sesión. Sigue el consejo del experto de Heat Fitness y empieza haciendo cada uno de los ejercicios de forma lenta y controlada y, cuando domines el movimiento, “aumenta la velocidad durante unos segundos, ¡de este modo acostumbrarás a tu cuerpo a los intervalos!”. Aviso a navegantes y a practicantes despistadas: por muy tentador que sea encender la televisión para ver tu serie favorita mientras te ejercitas, ¡apágala! Debes estar concentrada, incluso, si puedes, realiza la secuencia delante de un espejo para vigilar que adquieres la postura correcta. Desempolva tus conocimientos de mindfulness y aplícalos a tu entrenamiento, ¡siente cómo se contrae cada músculo! Céntrate en la realización (la técnica es muy importante porque nos ayuda evitar posibles lesiones), si quieres subir el nivel, aumenta el ritmo. El coach Rodríguez hace especial hincapié en la importancia de entrenar con sentido común y sin jugártela: “Correctamente ejecutado, el HIIT no tiene porqué ser lesivo. De hecho, en nuestro centro siempre ponemos el acento en el trabajo de adaptación y evitamos el uso de elementos como pesas debido a la dificultad técnica de los movimientos con cargas”. Hablemos en plata: además de la amenaza de sufrir una lesión, existe la necesidad de combinarlo con otras disciplinas para mejorar habilidades como la fuerza o la flexibilidad. No, no es el Santo Grial del fitness, ¡pero casi! Si tu objetivo es adelgazar y optimizar cada segundo de ejercicio, este es tu método. Palabra de Objetivo Bienestar. Así que coge el despertador y adelanta tus “buenos días” al menos 9 minutitos.